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Guillermo Robles Ramírez
Guillermo Robles Ramírez
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Licenciado en Comunicación en la Universidad Iberoamericana Plantel Laguna, Posgrado el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey Campus Monterrey, Director General de la Agencia de Noticias SIP, Premio Estatal de Periodismo en el 2011 y 2013 en la categoría Columna de Opinión, reconocimiento de labor periodística de la Unión de Periodistas del Estado de Coahuila.

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27 Julio 2017 04:00:00
Yo lo vi en Saltillo
Los saltillenses están vestidos de gala desde el martes de esta semana al conmemorar sus 440 años de su fundación. Los mismo que ha sucedido por más de cuatro centenares atrás cuando le dio nacimiento en el “Ojo de Agua” a lo que ahora se conoce mundialmente como la “Atenas de México”.

Para cualquiera es fácil platicarlo o escribirlo, pero solo basta con detenerse a admirar su arquitectura en el centro de Saltillo, en gracias a programas municipales, estatales y federales para conservar aquellas localidades el ambiente colonial, haciendo posible que tanto saltillenses, así como sus visitantes son atrapados en el tiempo trasladándolos a aquella época en donde Saltillo tenía tan solo 40 mil habitantes en los años 50´s.

La ciudad del sarape y del pan de pulque, el del clima ideal conocida desde hace siglos como “La Atenas de México”, catalogada como una de las mejores ciudades para vivir y tierra de gente trabajadora y hospitalaria, es simplemente nuestro Saltillo, que se viste de fiesta al celebrar sus 440 años de su fundación.

Acercándose casi a un millón de habitantes, la ciudad, es el fiel reflejo de su herencia mestiza, con una mezcla entre lo provinciano y lo cotidiano, sin dejar a un lado la modernidad y el desarrollo, que se combinan para hacer de Saltillo, otra cosa, tal y como lo expresa el cronista de la ciudad, Armando Fuentes Aguirre “Catón”.

La historia se escribe con los detalles más sencillos y cotidianos, resulta interesante de dónde surge el nombre de Saltillo, quién le pone ese nombre y sobre todo quién fundó ésta, nuestra ciudad.

Como consecuencia de la toma de Tenochtitlan tras la conquista de los españoles, éstos iniciaron la exploración del territorio mexicano buscando riquezas, en su peregrinar por estas tierras, encontraron sitios aptos para la minería, la siembra y la ganadería.

Con el descubrimiento de yacimientos de plata en Zacatecas, se desató una fiebre de enriquecimiento que se extendió desde Mazapil a Laguna de Patos, hoy General Cepeda y posteriormente al Valle de Saltillo, tierra rica en vegetación, pantanos y numerosos manantiales.

Fue así cuando en el año 1557, los conquistadores españoles encabezados por el capital Alberto del Canto, fundaron la Villa de Santiago de Saltillo, haciendo referencia al pequeño salto de agua que éstos encontraron a su arribo en lo que hoy se conoce como la Iglesia del Ojo de Agua.

Dos décadas después, con el establecimiento de la vecina Villa de San Esteban de la Nueva Tlaxcala, pobladores se empieza a forjar una amalgama de culturas de ambas y que se oficializa en la primera mitad del siglo XIX bajo el nombre de Saltillo.

Desde entonces y a la fecha cada año, la comunidad se reúne en aquel punto, la Iglesia del Ojo de Agua, donde se celebra la fundación de una ciudad, que está llena de historias, tradiciones y cultura.

No obstante que, en los últimos años, Saltillo ha crecido considerablemente, la esencia de una provincia se mantiene, guardando tradiciones y cultura de una sociedad, con aire provinciano, que día a día ha sido testigo del cambio.

Saltillo se ha caracterizado por el florecimiento de la cultura, lo cual le ha dado el nombre de “La Atenas de México”, ya que la ciudad ha contado con poetas como Manuel Acuña, escritores como Julio Torri y Artemio de Valle Arizpe, gobernantes como Andrés S. Viesca, Francisco I. Madero y Venustiano Carranza, pintores como Rubén Herrera y Octavio Morales, artistas como Ildefonso Villarello Vélez, Vito Alessio Robles, Carlos Pereyra y Francisco L. Urquizo.

No hay que olvidar que hasta Presidentes de la República como, el general Eulalio Gutiérrez Ortiz, que, aunque nació y pasó algunos años en su tierra natal, Ramos Arizpe, Coahuila, siempre se concentró y se le identificó en Saltillo.

Historias que han surgido y que han trascendido, mismas que solamente pueden ser contadas por aquellos grandes hombres que han visto cómo la capital del estado de Coahuila no deja su esencia de una sociedad con aire provinciano, una sociedad que quiere a Saltillo y disfruta el vivir aquí y celebrar sus 440 años con esos bríos de progreso y superación, para poder decir, como dijo el alcalde de Saltillo Isidro López Villarreal, al anunciar el festival para su conmemoración: “yo lo vi en Saltillo”. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013) http://www.intersip.org
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