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Publicado el viernes, 23 de diciembre del 2016 a las 10:08
Saltillo, Coahuila.- Eran las 6:00 de la mañana de un domingo cuando José fue detenido por elementos de la Policía Municipal. Manejaba en estado de ebriedad, lo aceptó ante los oficiales. Con palabras altisonantes lo bajaron a la fuerza de su vehículo.
Al querer hacer una llamada, le quitaron su teléfono, lo esposaron y lo subieron a la patrulla sin leerle sus derechos. Dos horas las lo trajeron en la caja de la patrulla dando vueltas en la ciudad. Llegaron a la Comandancia Municipal y lo pasaron directo a la celda. No hubo dictamen médico, no hubo llamada.
Cometió una falta administrativa y fue encerrado en una celda de 20 metros cuadrados con ladrones y asesinos. Había 50 personas ahí. El olor a orines y a sudor era insoportable. Un retrete en cuyo depósito había un bebedero de agua en la esquina de la celda.
Varios hombres recostados en el piso y tapados con cobertores, resignados a pasar el día encerrados. A José lo mantuvieron incomunicado durante más de 8 horas. Cuatro veces pidió hacer una llamada y no le hicieron caso.
El tiempo pasaba, José se sentó en el piso, esperaba que le notificaran cuándo podría avisar de su encierro. Los agentes recorrían el pasillo de las “nuevas” celdas, amenazaban al que se quejara con encerrarlo en una celda de castigo.
Llegó la hora de la visita, pero José sabía que su nombre no figuraba en la lista ya que aún no podía avisar que estaba detenido. Entre los mismos detenidos fueron exponiendo su caso, algunos habían robado o peleado, uno mató a una mujer de dos balazos, pero la mayoría fue detenida en el operativo antialcohol.
Policía Municipal abusa de detenidos
José la volverá a pensar antes de volver a conducir en estado de ebriedad, ante los abusos de que fue víctima de agentes municipales.
La madrugada cuando fue detenido los policías reportaron más de 100 detenidos por esta causa. Igual que José, pagaron más de 7 mil pesos de multa para salir.
Eran las 6 de la tarde del domingo, 12 horas después de haber sido detenido, José se enteró de que sus familiares habían pagado la multa desde dos horas antes y que los elementos de la Policía Municipal le negaron la salida. También supo que les negaron la presencia del detenido a la hora de la visita.
Esta historia se replicó en la mayoría de las voces de los familiares de los detenidos. Expusieron el maltrato por parte de los municipales. Les negaron comida, agua y los mantuvieron incomunicados más de cinco horas en algunos casos.
La Comisión de Derechos Humanos del Estado de Coahuila reportó en su informe que la Policía Municipal de Saltillo es la que registró el mayor número de quejas y se emitieron recomendaciones que no han sido cumplidas.
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