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hace cerca de 5 días
Jorge Ricardo

‘Apoyé a algunos para una torta’

Reforma

El Edil electo de Atlacomulco pagó a asistentes a mitin de AMLO en Edomex, tierra del priismo y donde parece que el acarreo es lo cotidiano.

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Arriba y adelante, en el templete, López Obrador agita las manos, grita, se enfurece, se despeina, pasa por alto que se trata de un festejo por su triunfo del 1 de julio, que ha prometido moderarse, volverse fresa, "casi fifí".

Reprocha ante 8 mil sillas ocupadas, otras 2 mil personas de pie, o más, que lo siguen en su enojo. Reclama que no se informe que ya comenzó su "cuarta transformación", con topes salariales fijados por el Congreso, con la eliminación de las pensiones a ex Presidentes.

"¿Ya sabían ustedes eso? ¡No! ¡Porque eso no se difunde mucho! Pero si se trata de decir que estoy enfermo, ¡ahí sí: noticia nacional! ¡La fiesta de quien se casó! ¡Eso sí: difusión, para querer dar la imagen de que nosotros somos iguales y para que puedan decir 'ya ven, son lo mismo', pues no, ¡no somos iguales, nosotros somos honestos y actuamos con humildad!".

Dice eso el Presidente electo y lo vitorean miles de almas. "¡Ya están cambiando las cosas y van a cambiar todavía más!", insiste López Obrador y no se equivoca. Si acaso, es la realidad la que se equivoca.

Porque a la izquierda del templete el Alcalde electo de Atlacomulco, el morenista Roberto Téllez, rodeado de habitantes de su municipio, hombres con sombrero, mujeres pobres que se frotan las manos por el frío, saca de la bolsa del pantalón billetes de 50, de 200 y de 500, le susurra a su ayudante al oído: "Para ti, para que se lo repartan", dice.

Los seguidores, 400, según sus cuentas, no quieren decir si les pagaron o no para venir.

Pero el político que le quitó al PRI su municipio del Grupo Atlacomulco no tiene empacho:

"Yo apoyé únicamente a la gente para que se pudieran trasladar, a la gente que no tenían ningún tipo de recursos y, por qué no decirlo, algunos con algún tipo de apoyo para gasolina o en algún caso para alguna torta o un taco", afirma.

Y no es el único caso. En el Estado de México, tierra del priismo, donde nunca ha habido alternancia, ahí donde López Obrador acusó el año pasado a Alfredo del Mazo de robarse la gubernatura, pero hoy se reunieron como si nada, ahí parece que el acarreo es lo cotidiano.

A algunos ya les dieron playeras, gorras, banderas guindas y blancas que ondean en la tarde mexiquense. Una mujer se dice la regidora Juana Oropeza, de Los Reyes La Paz, y entra con un grupo de morenistas con grandes banderolas. Relata que trajo a unos 60 y que van a darle las gracias a López Obrador para que cumpla sus promesas.

Los líderes del PT, encabezados por Óscar González Yáñez, uno de los dueños del partido, trajeron a su gente uniformada con cachuchas y banderolas rojas y hasta una banda de viento y un camión con sonido.

Ahí junto se instalan más mujeres mazahuas de San Felipe del Progreso con canastas de pan y flores, coordinadas por Karina Reyes, esposa del Alcalde electo, Alejandro Tenorio.

"¿Cuántas venimos? Uy, como mil personas en 16, 20 camiones", cuenta ella.

Por acá y por allá aparece la nueva generación de políticos dispuestos a transformar al País.

El ex panista y ex de MC Manuel Espino y su gente en un camión para vitorear al nuevo líder. El Alcalde electo de Izcalli, Ricardo Núñez, rodeado por sus nuevos funcionarios.

La Plaza de los Mártires luce repleta. La tambora de la banda Flor de Canela, de 3 mil pesos la hora, sigue dándole al tachún tachún cada que puede. Hay gente hasta arriba de los árboles. Del edificio legislativo se asoman a mirar lo que pasa afuera.

Los camiones del acarreo ya esperan detrás del Palacio de Gobierno y sobre la Avenida Independencia.

López Obrador sigue con su regaño. Él, que mandó al diablo a las instituciones, ahora critica a los radicales de la CNTE.

"Suele pasar que la extrema izquierda y la extrema derecha se tocan, se juntan, pues esos que se dicen muy radicales, y no lo son, son en realidad muy conservadores", dice. Como si supiera de lo que habla.

Anuncia que, igual que con el priismo, el Estado de México será el consentido del presupuesto federal en su gobierno, que invertirá 46 mil millones de pesos tan sólo el primer año.

Ataca a la "prensa fifí", es decir, esa que no aplaude.

Mientras, abajo, la realidad se empeña en seguir de largo. "¿No me va a dar algo?", pregunta una vendedora de mazapanes. "¿No van a dar nada?", insiste. "¿Ahorita que se desocupe el mero jefe ya van a dar algo?".