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hace cerca de 4 días
Ernesto Núñez

Ven gira inédita en tierra albiazul

Reforma

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En Celaya, López Obrador afirmó que nunca había reunido tanta gente en Guanajuato, un bastión panista desde 1989, como en su actual campaña.

Andrés Manuel López Obrador contempla la plaza de Celaya desde un templete colocado en una esquina, recorre con su mirada las jardineras repletas de gente, sonríe y él mismo aventura un veredicto: "Esto es inédito".

Lo dice por la multitud reunida en el mitin, pero también por las concentraciones que, horas antes, encabezó en Acámbaro y Salamanca, y por los eventos del martes en San Luis de La Paz y San Miguel de Allende.

La plaza de Celaya no está llena, como tampoco estuvieron las demás, pero nunca en la historia la izquierda había movilizado a tantas personas en el estado que el PAN gobierna desde 1989, los albores de la transición.

Lo dice el propio tabasqueño, sorprendido por los alcances de su campaña, no vistos en 2006 ni en 2012.

Los organizadores hablan de cuatro mil asistentes al mitin de Celaya, un policía municipal calcula menos de dos mil, pero la cifra no importa al candidato.

Revisa en su archivo mental y diagnostica: "Nunca habíamos reunido tanta gente en Guanajuato". Lo dice asintiendo con la cabeza, apuntando el dedo índice hacia el público, sonriendo, sentenciando: "También en Guanajuato vamos a ganar".

Con esa certeza, el candidato presidencial de Morena se divierte, menciona a Vicente Fox, y hace una pausa suficientemente larga para que fluyan silbidos, abucheos, mentadas de madre.

Él sólo lo llama "matraquero del PRI", y deja que "el pueblo" se lo acabe en insultos.

Reitera que le va a quitar la pensión, a él y a todos los ex Presidentes, y pregunta al respetable: "levante la mano el que quiera que le quitemos la pensión", y la moreniza responde eufórica.

En territorio del blanquiazul se lanza contra los gobiernos panistas, a los que acusa de haber ofrecido un cambio y haber traicionado.

"Aquí dijeron que iba a haber un cambio, y vean: es lo mismo. ¿Cuántos años lleva el PAN aquí, y en qué ha mejorado el pueblo de Guanajuato?", cuestiona, "al contrario, hay pobreza, marginación, inseguridad, violencia y más corrupción, porque salieron buenos para robar.
Puro gobernador mediocre y ladrón ha habido aquí en Guanajuato".
'Bien y de buenas'
A 45 días de las elecciones, y a sólo cuatro del segundo debate presidencial, López Obrador presume estar en excelente forma.

Con 64 años a cuestas, niega achaques, enfermedades o temores.

"Hasta me divierte lo que andan haciendo nuestros adversarios, están muy desesperados".

Menciona, como evidencia de esa desesperación, el hecho de que Ricardo Anaya haya decidido copiarle su crítica al gasolinazo, y que José Antonio Meade también comience a hablar de propuestas que él ideó, como la de aumentar la pensión para los adultos mayores.

"Fíjense: ahora anda diciendo Anaya que va a bajar la gasolina. Y Meade hoy dijo que va a aumentar la pensión para los adultos. Están apurados, ¿verdad? ¡Están desesperados! Piensan que el pueblo es tonto, pero no, tonto es el que piensa que el pueblo es tonto", abunda.

Se dice preparado para otro debate de todos contra él, aunque esta vez espera que "sean respetuosos".

Al cierre de su gira por Guanajuato, el tabasqueño luce contento y hasta conmovido.

Abraza a sus candidatos locales, les pide asolearse, trabajar, visitar 150 domicilios diariamente y no bajar la guardia ante una posible estrategia de compra del voto.

Antes de bajar del templete, anuncia que va a regresar como Presidente electo y, en uno de los estados donde se inauguraron las alternancias, promete: "Yo no los voy a traicionar, esta vez no habrá divorcio entre el gobierno y el pueblo".