Mutilada en uno de sus senos por los dientes de su última pareja, obligada a tener hijos cuando no lo deseaba, golpeada física y emocionalmente, con la piel teñida de morado y llena de sangre, llegó a un refugio cuando estaba a punto de quitarse la vida.
Hace 20 días salió del Centro de Atención Integral a la Mujer Fortaleza, una asociación civil dedicada a prevenir la violencia, y ya comenzó a compartir con otras mujeres, de igual a igual, su experiencia para alentarlas a salir del círculo en que ella vivió.
Rosa María Salazar, presidenta de la Red Nacional de Refugios, que agrupa 37 de los 66 sitios para víctimas de violencia en el país, explica que en el DF 5 de cada 10 mujeres son maltratadas por sus parejas.
Ayer ubicaron un módulo de atención en la Alameda Central, donde mujeres que han superado su etapa de violencia estimularon a otras a ejercer sus derechos y buscar ayuda a través el programa Conversando la violencia.
En el DF hay dos refugios de la sociedad civil y uno del gobierno capitalino, pero a decir de Salazar Rivera, el problema para quienes acuden a estos centros es que al salir no tienen recursos ni un patrimonio para comenzar una nueva vida.
Para ella, la efectividad de estos espacios radica en salvar la vida de mujeres que enfrentan un alto riesgo de perderla, aunque sólo 40% deciden continuar solas, el 60% restante vuelve con su agresor.
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