Una breve remembranza hizo del conocimiento de los feligreses, muchos de ellos amigos de muchos años, sin faltar familiares como hermanos, cuñados, sobrinos, y su padre Esteban Calderón, del llamado de Dios que hizo a su corazón desde que era un adolescente y al que no hizo caso... en muchas ocasiones.
“Emigré a los 25 años de esta mi ciudad, a Estados Unidos, como muchos, en busca del sueño americano; más bien, era un escape a lo que yo todavía no entendía, un llamado interno al corazón, por seguir una vocación sacerdotal que no quería reconocer.
Me fui a Dallas, donde tenía otra parte de mi familia, y sin querer, al pasar de los años, me volví a involucrar en las cosas de Dios, y por fin me decidí, a hacer caso a lo que dictaban mis sentimientos, a lo que gritaba mi corazón, seguir el servicio de Jesucristo por nuestros hermanos”.
En la misa, eso arrancó aplausos entre los feligreses que acudieron a la celebración y se pusieron de pie, dando a conocer al padre, la solidaridad ante su valentía de seguir su vocación sacerdotal, quien a su vez, pidió por las vocaciones sacerdotales y porque Dios nuestro Señor, ilumine a más personas a seguir su ministerio.
Cruz Alberto, nació en Ciudad Acuña, Coahuila, hace 37 años, es hijo del señor Esteban Calderón y Florinda Hernández de Calderón, quienes inculcaron siempre a sus hijos el respeto al Todopoderoso, la asistencia a misa los domingos, acudir al catecismo, y se enfrascaban en actividades de la iglesia, como su hermano Esteban (q.e.p.d.), que fue un entusiasta promotor de grupos de danzantes.
Sus hermanos María de los Ángeles, Esthela, Ricardo (q.e.p.d.), Mario, Clara, Florinda y Gustavo, Carmen y Adriana, se encuentran muy orgullosos del camino que tomó Cruz Alberto hace años y que vino a esta ciudad y ofició misa en la parroquia a donde asistieron desde niños.
El padre Cruz Alberto, luego de varios años de estudiar primero en el pre seminario y posteriormente en el seminario, y de aprender inglés como su segundo idioma, no cejó en su empeño de ordenarse sacerdote y ese día llegó el seis de diciembre del año pasado, en la catedral de Dallas, Texas, donde estuvo acompañado de sus padres, hermanos, familiares y amigos muy queridos de la infancia, de esta ciudad y de Austin, Texas.
Actualmente está sirviendo en la Iglesia de San Miguel Arcángel, a 70 millas de Dallas, Texas, cumpliendo con el llamado que le hizo Dios, y que es un llamado al servicio de la comunidad católica.
| Comparte ese artículo: |
|



