La obra trata de dos directores que llegan a tomar la batuta de la misma orquesta, en el mismo foro. Después de la confusión deciden hacer un duelo, pero como el teatro está ya muy deteriorado sufren una descarga eléctrica que los lleva a vivir cada una de las piezas que van interpretando.
Así, durante la obra –explica Gabriel Neaves, uno de los realizadores– se aparecen todo tipo de personajes como un tiburón y un vampiro eso, agregado a los diálogos entre los actores, hace vivir la música clásica una forma lúdica y divertida.
“Buscamos dar a conocer las piezas de música clásica a los niños (…) Vestimos las piezas para ellos”, afirma el actor.
Pese a que la puesta en escena está dirigida para el público infantil, Neaves asegura que “Desconcierto a Cuatro Manos” es una obra para todos los que estén dispuestos “a jugar con nosotros”.
120 desconciertos
La celebración es doble en esta ocasión, pues Gabriel Neaves y Francisco Ramírez festejan sus 120 representaciones, por este motivo develarán una placa conmemorativa al final de la función.
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