Sin miedo alguno, uno de los trabajadores del panteón municipal, quien prefirió omitir sus generales, dijo que normalmente labora en turno de tercera, pero que desde el año pasado él confesó a algunas personas que siempre escuchaba risas en cierto punto del Panteón Guadalupe, donde permanecen los restos de Carlos Antonio Ballesteros Villarreal.
Dijo que transcurrió el tiempo y seguía escuchando sin temor muchas carcajadas y no podía identificarlas porque ni siquiera sabía de qué tumba provenían.
“No sabía de dónde salían, yo sólo caminaba por ahí vigilando como es mi trabajo y escuchaba risas, pero no sabía por qué, aunque aquí se escuchan muchas cosas es raro algo así, sólo ruidos y cosas raras que nos ponen a temblar a veces, pero nada igual”, agregó el velador.
El hombre, quien lleva laborando más de cinco años para el Panteón Guadalupe, reveló en su entrevista que nunca le dio miedo cuando escuchó esas risas y que a pocas personas les comentó lo que él escuchaba cuando caminaba por ahí.
Fue hasta el año pasado cuando se recordó el primer aniversario luctuoso de Carlos Ballesteros Villarreal y del reportero Andrés Ramírez, mejor conocido como el “papa papa”, que pudo platicar con un reportero que fue el día 09 de septiembre a permanecer un rato con sus amigos, cuando éste le comentó el carácter que tenía “Cone”, quien siempre andaba sonriendo y que sus carcajadas eran únicas.
“Cuando el reportero del que no me acuerdo su nombre, me platicó eso de este muchacho que trabajaba para El Tiempo, yo de inmediato pensé que por eso escuchaba sus risas, lo que significa que él quizá esté contento con su vida más allá de la muerte y quiere plasmarlo de esta manera”, agregó el velador.
| Comparte ese artículo: |
|



