La alegría de la familia de esta joven que creció en Castaños y emigró a la capital del Coahuila el pasado marzo para dar continuidad a su sueño de convertirse en una gran doctora se apagó ese día, cuando no volvieron a recibir noticias de la joven.
Daisy Morales, prima de Dixie y quien vive en la colonia Héroes del 47 del municipio de Castaños, recordó con tristeza la última vez que la vio.
Fue el pasado 02 de noviembre cuando Dixie regresó a Castaños, donde vivió y creció siempre al lado de su querida prima que ahora extraña su ausencia.
“Ese día la vi muy feliz, mi prima era otra, pues aquí solía ser muy seria y se le dificultaba hacer amigos, de hecho salíamos al cine o a la plaza generalmente con mis amigos, pero esa vez me contó que tenía muchos amigos en la universidad y en la colonia donde vivía, yo la vi muy feliz”, señaló la jovencita.
Daisy no se imaginó que ese día sería la última vez que la viera, pues al viernes siguiente su prima desapareció a eso de las 2:30 de la tarde, sin que hasta ahora se sepa nada de ella.
El gran sueño de esta joven que terminó su preparatoria en la Ladislao Farías Campos de la Universidad Autónoma de Coahuila era convertirse en doctora.
Para eso presentó el examen de admisión en la Universidad Autónoma de Coahuila, pero no quedó.
Dixie decidió esperar un año más para intentarlo nuevamente y en ese lapso ingresó al Icatec para estudiar un curso de inglés.
En este año nuevamente buscó la oportunidad de ingresar a la Facultad de Medicina de la UA de C, pero también presentó en la Universidad del Valle de México, que fue donde finalmente quedó.
Dixie se despidió de su entrañable prima, casi hermana, en marzo de este año, cuando decidió irse a vivir con su mamá que ya radicaba en Saltillo para iniciar su carrera.
En la colonia San José de las Flores, donde vivía Dixie, conoció a un grupo de jóvenes de los que se hizo amiga, con ellos formó un comité de la colonia para realizar actividades; ella era la presidenta.
Además, en la Universidad del Valle de México logró cosechar amistades que ahora se han unido para buscarla.
Daisy reconoció que entre más pasan los días la tristeza y desesperación invade a toda la familia, pues desde ese 06 de noviembre nada se sabe de ella.
Las llamadas a su celular ese día no se hicieron esperar; al principio el móvil timbraba, pero después los enviaba al buzón que ahora no puede recibir mensajes porque está saturado.
Recordó que ese 06 de noviembre Dixie regresó a su casa acompañada de Enrique Martínez Oyervides, ex novio que la dejó a unas cuadras de su hogar.
Dixie caminó hasta a su casa, pero en el camino, se encontró con un amigo con el que dialogó por unos minutos para acordar una salida nocturna a una fiesta de 15 años.
Dixie recordó en este momento que no le había puesto saldo al celular y le dijo a su amigo que iría a la Farmacia Guadalajara, ubicada a unas cuadras del lugar.
La joven jamás regresó, nadie ha podido dar señas que lleven a dar con su paradero.
Sus gustos, aparte de salir al cine o a la plaza de la colonia Héroes del 47 de Castaños, era leer.
“A mi prima le gustaba leer mucho, pero especialmente los de Crepúsculo, ya había leído el uno y el dos y esperaba con ansias que se estrenara la película, siempre me decía que íbamos a ir a la premier”, recordó Daisy.
El papá de Dixie la dejó de ver desde los tres años de edad, cuando emigró a los Estados Unidos, pero es su madre la que se ha preocupado por ella y la que ahora pide a Dios dar con su hija.
Cuando Dixie estaba en Castaños se la pasaba junto a su prima en la computadora, pero últimamente no ponía mucha atención a las pláticas de Daisy porque se la pasaba chateando con sus nuevos amigos de Saltillo.
“Yo a veces le decía pónme atención, porque le hablaba y por estar en el chat con sus amigos no me respondía, pero me daba gusto que estuviera feliz, disfrutando de su nueva etapa”, agregó Ella, -siguió comentando- es una chica que no tiene malicia, es muy alegre, tiene muchos sueños y no se vale que trunquen su vida de esa forma, ella tiene mucho camino por delante, pues su sueño es convertirse en doctora.
Además de la lectura, le gustaba cocinar, hacía recetas que venían en las revistas mientras su prima la observaba. “A Dixie le salían muy bien los hot cakes, y para compensar que ella los hacía siempre, a mi me tocaba ir por el jugo”, recordó.
“Dixie y yo hemos vivido innumerables cosas juntas, aunque le llevo dos años, siempre crecimos compartiendo muchas cosas y soñando con cristalizar cada uno de nuestros proyectos de vida. Donde quiera que esté le envío un beso y le pido a Dios que nos ayude a encontrarla, de mis ojos ya no salen lágrimas porque he llorado mucho y he pedido al Señor que nos despierte de esta pesadilla”, finalizó.
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