Gracias a un estudio practicado en los laboratorios periciales de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal se identificó a cinco de los 18 restos localizados el 9 de febrero del presente año. Una llamada anónima alertó al Ejército Mexicano para ubicar el narcocementerio.
Tal y como Zócalo Saltillo lo publicó en exclusiva, los restos del estudiante de la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro, Sergio Gabriel de León Castillo, originario de Chiapas, quien desapareció el 14 de noviembre de 2008, fueron identificado tras ser comparada una muestra con la de su familiar Nober Arael de León.
El occiso era estudiante en Parasitología, y vivía en la calle Pípila, en la Zona Centro de esta ciudad, sus padres realizaron una intensa búsqueda hasta que se dio el hallazgo en la narcofosa.
Otros restos que fueron entregados a sus familiares son del empresario José Luis Guerrero González, quien desapareció el 23 de noviembre en Apodaca, Nuevo León, de donde era originario.
Su identidad fue confirmada al tomar una muestra a su hermana Hermila Guerrero González, quien lo reportó desaparecido el 23 de febrero del presente año, es decir, 12 días después del hallazgo de las fosas en un predio arteaguense.
También se confirmó con una muestra de ADN a José Luis Lozano Moreno, quien desapareció el 23 de noviembre de 2008, también en Apodaca, de donde era originario. El día del hallazgo de las narcofosas se encontraron restos de una CURP donde aparecía su nombre.
También comunicó que hay otros dos restos que no han sido entregados, pero que ya fueron identificados, el de Eduardo Morales Adame, originario de Monterrey, y quien desapareció el 26 de diciembre de 2008 en el Sesteo de las Aves, en la carretera Monterrey-Saltillo. Asimismo Jesús Manuel Pérez Catéter, originario del vecino estado neolonés, quien fue reportado como desaparecido el 23 de enero de 2009.
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