“Existen pequeños destellos donde la vida continúa”, fechado el 6 de agosto, fue encontrado escrito en un papel cerca del cuerpo del joven de 19 años que, pese el dolor que sumerge a su familia, será recordado por su hermana Fátima como un poeta nostálgico, que hasta para quitarse la vida selló con su estilo.
Su familia no sólo cuenta lo que fue la vida del joven en el campo de la Medicina, que desde siempre quiso ser agente de la salud, llevando a la práctica esa calidad humana que lo distinguía y que lo hacía ser admirado por sus cuatro hermanos mayores.
“Era un hombre paciente y tolerante, con un gran espíritu de servicio, lleno de bondad; contagiaba la alegría, así lo recordaré siempre, un hombre valiente, el más valiente que conocí, no sé por qué tomó esa decisión”, comentó su hermano William, entre lágrimas y un dolor constante en su pecho que, describe, no ha terminado desde que se enteró de la muerte del menor de la familia.
Además de escribir poemas, y hacerlo con gran habilidad, su hermana Fátima lo recuerda siempre enamorado de los versos, de las canciones, de la poesía; quizá hasta del mismo saltillense Manuel Acuña: poeta, estudiante de Medicina que tomó la misma decisión que José David.
“Le gustaba mucho escribir, siempre tenía poemas, era muy metido en esos rollos (…) Era muy nostálgico, incluso a veces por ahí la sacaba (la tristeza), pero no la aparentaba, era algo que tenía muy dentro de él, guardado”, explicó su familia durante el sepelio.
Consternados no encuentran respuesta a la decisión del más pequeño de la casa, sin embargo, lo recuerdan como un hombre inteligente y sensible que logró siempre lo que quiso; hábil para escribir y entusiasmado por sus primeras intervenciones en el campo de la Medicina.
“Siempre fue diferente, esto lo hizo diferente, tenía su sello particular, es una tristeza enorme que no tengo palabras; el dolor de mi madre es muy fuerte”, explicó Fátima sobre el suicidio que aún las autoridades siguen esclareciendo.
ESTUDIANTE ACTIVO
En la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Coahuila, donde cursó dos años de la carrera, el director Alfonso Carrillo describió a José David como un estudiante activo, que no importando el tiempo que dedicara a la escuela estuvo disponible y de voluntario en diversas actividades.
Sus compañeros de escuela, incluso hasta sus profesores, asistieron a despedirse del estudiante, que pese a que no fue de los mejores de la clase, su promedio era bueno e incluso al presentar su examen de admisión obtuvo el número 11 en la lista.
“Dentro del ámbito escolar, que es donde lo conocimos, fue un muchacho sumamente participativo, él se inscribía voluntariamente en los comités de trabajo, se inscribió en investigaciones voluntarias, trabajaba fuera de sus horarios de clase (…) Era una persona que le gustaba mucho la carrera y que estaba muy entregado a la causa”, comentó Carrillo González.
Sin embargo, su felicidad, la sonrisa que lo distinguía guardaba cierta nostalgia que su familia conoció y que dejó plasmada en sus poemas. En la misma Facultad, el joven estudiante recibía ayuda de sus tutores con tratamientos.
“Fue canalizado a tratamientos durante el primer año, y en segundo estuvo en tratamiento de apoyo y estaba programado para otros procedimientos porque no había mejorado mucho en su evolución”, puntualizó el director de la Facultad de Medicina.
SEPELIO
Familiares y amigos dieron el último adiós, ayer por la tarde, a José David Castillo Berlanga.
En la iglesia María Goretti se llevó a cabo una ceremonia fúnebre de cuerpo presente a las 15:00 horas, en la cual el sacerdote basó sus palabras en la vida después de la muerte y la resignación para los familiares.
Asimismo, después de las palabras de aliento del cura, el cuerpo de José David fue trasladado a una carroza que recorrió las calles que lo vieron crecer.
A las 16:00 horas la camioneta que transportaba los restos mortales de David se enfiló hacia el panteón Santo Cristo.
Después de unas palabras de consuelo por parte de un sacerdote, la familia Castillo Berlanga dio su último adiós al menor de su estirpe.
“Ya se encuentra con Dios, hijos míos, tenemos que aceptar que él ya está con el Padre, y que desde allá nos observa con tristeza al ver que todos sufren por él”, manifestó el cura a los presentes. Decenas de jóvenes y adultos asistieron a dar sus condolencias a los familiares directos de David, quienes en medio del llanto recibían las condolencias que propios y extraños ofrecían.
“No m’ijo, por qué te tenías que ir”, clamaban sus padres, al calce del féretro.
A las 17:30 horas los allegados al joven estudiante y poeta comenzaron a retirase del lugar, sin dejar de mostrar su dolor e incredulidad ante todo lo que habían padecido.
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