Monclova, Coah.- Adoradores de un santo en común, habitantes de comunidades ejidales rezan y hasta bailan porque Dios Tláloc les traiga la lluvia, sobre todo durante la canícula, sin em-bargo su fe se encuentra en las manos de San Isidro.

Con una silla en la cabeza y en el respaldo de ella una fotografía de San Isidro, así narró María Eugenia González que bailaba para que el agua cayera desde el cielo y sus cosechas no se secaran.

Habitante desde hace 13 años del Ejido Curva de Juan Sánchez, María confesó que su papá siempre le enseñó a adorar a San Isidro y cada ve-rano por las mañanas salían de su casa rumbo a la capilla que tienen en el patio, para rezar y bailar.

“A San Isidro lo teníamos en el respaldo de una silla pequeña, misma que se colocaba en la capilla de la casa, en donde también teníamos otros santos a quien rezarles pero traíamos la lluvia con un rezo y baile a la vez”, dijo María.

Sin embargo, dijo que fue una costumbre rara que se perdió al paso de los años pues ahora sus hijos y nietos no quieren hacer lo mismo y sólo utilizan la vivienda del ejido para pasar los fines de semana o vacaciones.

María Eugenia González, comentó que actualmente sólo tienen la imagen de San Isidro en un cuadro y dentro de la capilla, que ya no la sacan para pedirle que llueva, sólo lo hacen rezando en voz baja, olvidando el baile que con tanto esfuerzo les enseñaron sus antepasados.

Por su parte, Natalia Díaz González hija de Doña María, dio a conocer que le gusta ir a la capilla con su familia, pero además de San Isidro ella era adoradora de la Virgen de Guadalupe a quien pedía a diario por el cuidado de toda su familia.

“La mayoría de la gente que es ejidal, adoramos a San Isidro para la lluvia, pero tenemos cada quién otros santos en común, a mí me gusta la Virgen de Guadalupe y está en mi capilla”, agregó Natalia.

Junto a su pequeña hija de 4 meses de edad llamada Wendy, Natalia Díaz se mostró alegre y quiso dar a conocer sus costumbres, mismas que le han permitido vivir alejada de la civilización pues hace poco les colocaron la luz y los animales del monte como las víboras, alacranes y ciempiés, todavía cruzan por su casa como el primer día.

Comparte ese artículo: Facebook Favicon Facebook Google Bookmarks Favicon Google Bookmarks Twitter Favicon Twitter YahooMyWeb Favicon YahooMyWeb
Comentarios