Era difícil caminar por las calles, incluso el tráfico vehicular aledaño a la fiesta fue casi incontrolable para los policías de Tránsito, feligreses y no creyentes recorrieron la verbena que, junto a casi 500 comerciantes, le dan el toque especial a tan esperada fecha.
Las cacerolas llenas de comidas y guisos típicos mexicanos, los tradicionales tacos rojos de la ciudad, el pan de pulque, las gorditas de nata entre otros antojitos, eran irresistibles por los aromas que envolvían el ambiente.
Desde muy temprana hora comenzó la acción, las mañanitas al Santo se tocaron y posteriormente los grupos de matachines fueron arribando a la explanada de la Catedral de Santiago, ya no sólo con sus tambores, ahora hasta con todo y acordeón mostraron otra forma de danza de veneración.
Como una tradición en la capital, las familias al salir de misa daban la vuelta a la manzana y recorrían los puestos que ya no sólo venden artesanías, sino que han colocado otras opciones como ropa y animales, ofreciendo desde tortugas, hasta pollitos con sombreros pegados a sus cabezas.
“Lo que le da mucha alegría a esto son los danzantes porque te mueven, es algo que sin ellos no sería lo mismo esta fiesta”, comentó Gracia Sánchez, feligresa que además de ir a dar gracias y pedir los favores de este año al Santo Cristo, después de misa sin falla va a comer algún antojito. Esta fiesta con el paso del tiempo se ha convertido no en un evento religioso, sino un espacio donde toda la comunidad no importando su fe se reúne para comer, ver las novedades y hasta para jugar lotería o algún recreo de azar.
SIN DANZANTES NO ES IGUAL
No podía faltar al fondo el sonido de los matachines, la voz de los vendedores de cobijas, que a todo aquel que va pasando les ofertan desde una hasta cuatro cobertores haciendo hasta subasta, cuando nos encontramos a más de 30 grados centígrados.
El calor no importa, las aguas frescas de sabores: limón, fresa, piña, entre otros, hasta con pedazos de frutas se venden con hielo para los marchantes y si no, hasta raspados de hielo puedes encontrar de todos tamaños.
La fiesta del Santo Cristo es para todos, el entretenimiento va hasta para los más pequeños, que disfrutaron de los juegos mecánicos que se encontraban atrás del recinto religioso en conjunto con otros juegos de lanza pelotas.
Las misas se hicieron cada hora y a ellas seguían llegando devotos de la imagen que además de llevar algún presente como flores, entraban de rodillas, se inclinaban al altar y hasta lloraban elevando una oración.
REPUDIA A LOS CÓMPLICES
Raúl Vera López, obispo de Saltillo dirigió una celebración eucarística especial para los matachines, llenando de sonido la Catedral, donde el líder católico dirigió su mensaje frente a un lleno total de feligreses que aplaudieron su discurso.
“Ya basta, no hay que ser personas de doble moral, decirse cristianos y no llevar a cabo el Evangelio (…) ya basta de ser cómplices”, exclamó el prelado quien condenó a aquellos bienhechores que dan caridad y vienen a la iglesia a darse “golpes de pecho”, pero siendo injustos con su entorno con abusos.
Pidió a los presentes involucrarse en la vida política y social del país dejando de ser cristianos a “medias” y tomando en cuenta el novenario del Santo Cristo de este año relacionado a la fidelidad, que de hacer efecto y de haberlo vivido será una forma de demostrar el amor del Evangelio.
Con toda la alegría en el entorno, Vera López felicitó a los saltillenses por esta magna fiesta, que por la noche como cada año clausuró con broche de oro haciendo vibrar el momento con el espectáculo de pirotecnia.
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