En la página de Internet de la Sociedad Mexicana de Guardaespaldas se menciona que sólo hizo una “notificación oficial” ante la Presidencia y la SSP-DF, e informa que el aval con el que cuentan sus procedimientos es el de la Asociación Española de Escoltas.
Tampoco aparece en la “Relación de Empresas con Autorización Federal Vigente para Prestar Servicios de Seguridad Privada al 16 de enero de 2009”, publicada por la SSP federal en su página web.
La participación de elementos activos de corporaciones policiacas en la SMG también es contraria a la norma, pues para dar servicios de seguridad privada “la persona física, socios, asociados o integrantes del órgano de administración, gestores, representantes, apoderados y mandatarios legales no deberán ser miembros activos de los cuerpos de seguridad pública o de las Fuerzas Armadas”.
Cabe destacar que ni la Ley Orgánica de la SSP-DF ni su Reglamento Interior prohíben que un intermediario, en este caso una persona moral como lo es SGM, subarriende los servicios de la Policía Complementaria (que integra a la Policía Auxiliar y a la Bancaria e Industrial), pues su presidente afirmó tener contratos firmados con dicha corporación.
“Nosotros le pagamos a la policía, somos usuarios”, dijo Julio César García.
Ese mecanismo permite a la SMG disponer de policías activos, con permisos para portar armas, para brindar servicios privados.
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