Zapata Villalobos es el padrastro de la joven estudiante de la carrera de Medicina de la Universidad Valle de México, quien se encuentra detenido y puesto a disposición de la Fiscalía de Homicidios, sometido desde anoche a un intenso interrogatorio.
Además, elementos de la Policía Investigadora de la Fiscalía General del Estado junto con peritos confirmaron que ella tenía puestos pantalones y zapatones blancos, así como una blusa.
Revelaron que Zapata Villalobos los condujo hasta el sitio por el cual es posible entrar por el kilómetro 27, y tras recorrer 450 metros se llega al paraje solitario y sin iluminación donde fue abandonada la alumna que soñó un día con ser doctora.
Los policías tuvieron que colocar sus patrullas en dirección al barranco para iluminar ese sector, donde comenzaron además a realizar recorridos pedestres en busca de evidencia o de otros objetos que pudieran aportar algún dato a la investigación.
Sin embargo, oficialmente sólo el cuerpo de la víctima fue levantado del lugar de los hechos. Los peritos indicaron que el cadáver se encontraba aparentemente bien conservado, por la temperatura que ha prevalecido, aunque esperarían a la necropsia de ley para determinar las horas que llevaba sin vida.
APARECIÓ A 27 KM DE CASA
Aunque la buscaron por todos los lugares que frecuentaba, y pese a que durante algunos días se rumoró que había huido con su novio, todo eso se vino abajo cuando la investigación pasó directamente al militar Juan José Castilla Ramos, Manuel González Gallardo y José Ángel Herrera Cepeda, quienes ayer ubicaron el vehículo donde Zapata Villalobos trasladó posiblemente sin vida a su hijastra.
Quizá investigaron en muchos sitios, sin imaginar que sus restos serían localizados a casi 28 kilómetros de su hogar, ubicado en el fraccionamiento San José de Flores, donde tenía años viviendo.
En el sitio del hallazgo del cuerpo no había mucho que asegurar, pues explicaron los peritos que solamente estaba el cadáver de la joven, y por la falta de iluminación tendrían que esperar hasta hoy para tratar de continuar con la recolección de evidencias que ayuden a comprobar que el presunto responsable llevó a ese sitio a su víctima a bordo de un vehículo.
PADRASTRO CONFIESA CRIMEN
A las 21:30 horas los trabajos de investigación de campo fueron concluidos. José Ángel Herrera Cepeda, coordinador estatal de Homicidios, ordenó el traslado de los restos al Servicio Médico Forense, donde se ordenó practicar la necropsia de ley.
Herrera Cepeda informó que durante las próximas horas realizarían trabajo de gabinete para integrar la averiguación previa penal en contra de Zapata Villanueva, quien con toda seguridad sería arraigado por el tiempo que la Fiscalía determine para concluir el expediente donde presuntamente se desprendería el delito de homicidio calificado con varios atenuantes que conllevarían a que el presunto responsable alcance una sentencia superior a los 50 años de cárcel.
Dentro de los interrogatorios, que durante las primeras horas de hoy continuaban, quedó establecido que la ahora occisa siempre estuvo en desacuerdo con la relación que tenía su mamá, Deyanira Martínez Riojas, con Óscar Zapata Villanueva, con quien procreó un hijo que nació con problemas de discapacidad.
Este elemento será asentado en el expediente como evidencia de un posible conflicto entre Dixie y su padrastro, por lo que la dependencia estatal acreditará otras testimoniales que refuercen este dicho.
Además, en sus primeras declaraciones Zapata Villanueva reconoció que el mismo día en que “desapareció” Dixie Deyanira sostuvo una discusión con ella y la golpeó en el rostro, provocándole un desmayo.
Acto seguido, el acusado aceptó haber llevado a la joven hasta el paraje solitario, donde decidió asfixiarla con sus manos para después abandonar su cadáver, haciendo creer a sus familiares que no había visto a la joven.
SU MADRE LE DIJO QUE LA AMABA
...Y la mentira se mantuvo desde el 6 de noviembre, cuando su propia madre la vio salir de su hogar a las 14:15 horas, para ya no regresar. Ese día convivió con ella y alcanzó a expresarle el amor que sentía por ella, como presintiendo que algo ocurriría.
La estudiante, originaria de Castaños, Coahuila, salió vistiendo su uniforme de la UVM, donde sus compañeros, al conocer de su desaparición, se sumaron a la búsqueda que emprendieron sus familiares tanto en Saltillo como en la Región Centro del Estado.
En Castaños, Daysi Morales Martínez, quien creció con su prima Dixie como si fueran hermanas, reconoció la desesperación que en ocasiones se apoderaba de su familia y hasta llegó a comentar: “He llorado mucho, ya no tengo lágrimas, sólo le pido a Dios que mi prima esté bien; todos confiamos en que regrese”.
“Ella siempre tuvo el sueño de estudiar Medicina, cuando salió de la ‘Ladislao Farías’ de aquí de Monclova presentó el examen, pero no quedó, se esperó un año y lo volvió a intentar en la UAdeC y también en la UVM, y finalmente fue en esta última a donde ingresó”, recuerda la prima.
La última vez que vio a su prima, con la que creció debido a que Dixie vivía con su abuela materna a espaldas de la casa, fue en el “puente” del 2 de noviembre y le platicó lo contenta que estaba con su carrera y con los nuevos amigos que había hecho en su escuela y en su colonia, en donde se había convertido en la presidenta de un comité de estos jóvenes que realizaban muchas actividades.
“La vida de Dixie empezaba a ser muy alegre para ella, aquí era muy seria y se le dificultaba hacer amigos, pero allá en Saltillo empezaba a vivir a plenitud. Ojalá pronto regrese, todos la esperamos”, señaló a Zócalo Saltillo Daisy, su prima.
LA EXTRAÑABAN SUS COMPAÑEROS
La búsqueda fue mediante volanteo, con cartelones y hasta en el ciberespacio, donde nadie aportaba datos de su paradero, pero tampoco desistían de su búsqueda.
Incluso en la Universidad Valle de México era muy común encontrar cartelones y hojas con las palabras “¡Ayúdanos!”, “Desapareció”, acompañadas de las fotografías más recientes de la joven.
Sus compañeros la querían y decidieron salir a las calles a buscarla, a pedirle a la comunidad su apoyo e incluso fueron hasta las casetas de las autopistas a pegar cartelones y en los retenes. Todo resultó inútil.
PÉRDIDA HUNDE A MADRE EN LA TRISTEZA
Por Pedro Martínez | Calibre 57
“No te preocupes, ha de estar con una amiga”, fueron las palabras del esposo de Deyanira, el que fuera padrastro de Dixie, Óscar Zapata Villalobos, el mismo que acabó con la vida de la joven.
Y fue el mismo día, el 6 de noviembre, cuando los amigos de Dixie Deyanira llegaron hasta la casa marcada con el 128 de la colonia San José de Flores, ubicada al surponiente de la ciudad.
“Llegaron todos los amigos de ella y me ayudaron a hablar por teléfono a sus conocidos o a las personas en donde podría estar... pero nada”, afirmó la madre en una entrevista con Zócalo Saltillo el 13 de noviembre.
Aquella vez este medio platicó con ella. Se podían escuchar los latidos de su corazón, de esperanza, aquellos que sólo una madre puede enviar hasta el cielo.
“¡Sólo quiero que me digan que está viva! ¡Quiero saber si está bien; escuchar su voz!”, eran los ruegos de una angustiada madre en busca de su hija, sin saber que una noche, 19 días después, ésta iba a ser encontrada sin vida en el kilómetro 26 de la carretera a Torreón.
Dixie, de 17 años, la estudiante de la carrera de Medicina de la Universidad del Valle México, hoy quedó sólo en el recuerdo de la madre, pues las esperanzas que mantenía en su corazón de recuperarla con vida se han esfumado.
“Tengo fe en Dios; todos los días le pido que me dé una luz que ilumine el camino en donde pueda estar, porque sé que sólo Él nos dará las respuestas”, había dicho la madre de Dixie Deyanira en una entrevista vía telefónica.
Y no sólo en aquella ocasión nos abrió las puertas de su casa, el 23 de noviembre, Deyanira Martínez Riojas nos recibió, esta vez en la sala, en donde todavía seguía viendo hacia la calle… en espera de una hija que jamás regresó.
LA ANGUSTIA MATERNAL
Deyanira Martínez Riojas fue quien más sufrió en estos 19 días, y así lo hizo saber y así lo exigió cuando le solicitó a la Fiscalía General del Estado localizarla.
“¡Sólo quiero que me digan que está viva!” “¡Quiero saber si está bien; escuchar su voz!... Necesito saber en dónde está; quiero escuchar aunque sea su voz y que me diga ‘estoy bien mamita, no te preocupes, ya no tardo en llegar a casa’”, expresó la madre de la joven desaparecida.
Contó hace varios días que al llegar a su casa notó la ausencia de su hija y cuenta que su angustia comenzó a las 19:00 horas de ese 6 de noviembre, cuando se mantuvo esperándola en la planta baja, y a las 21:00 horas decidió romper el silencio y comenzó a llamar a cuanto conocido tenía.
Ese mismo día su pareja sentimental, Óscar Zapata Villalobos, le dijo que preparara la cena, pues no tenía de qué preocupars, quizá porque él sabía dónde estaba Dixie.
“Calenté la comida, pero no me senté, preferí salir a la casa de una vecina para preguntarle si habían visto a mi hija, a lo que respondieron que no”, indicó la madre de familia.
Relató a reporteros de Zócalo Saltillo que tres veces fueron las que le marcó en menos de 15 minutos y, ya para esa hora, para ser exactos a las 21:00 horas, la angustia la había invadido, a tal grado que comenzó a alertar a compañeros y amigos de su hija.
Comunicó los hechos al 066, y con ayuda de compañeros y amigos de su hija comenzaron un rastreo que terminó ayer, cuando se descubrió la verdad.
RECUENTO DEL CRIMEN
» Eran las 14:15 horas de un 6 de noviembre y Dixie, después de haber sido trasladada por su ex novio de la Universidad del Valle de México hasta su domicilio en la calle de San José 128 de la colonia San José de Flores, salió a cargar tiempo aire a su celular para, en unos segundos, desaparecer de la vista de sus seres queridos.
» Pasan los minutos y su mamá, Deyanira Martínez Riojas, se preocupa porque su hija, que todos los días se comunicaba con ella, no responde sus llamadas y mensajes. Se apresura a preguntar a los vecinos cercanos, uno de ellos una compañera de Dixie de la UVM.
» De manera insólita, durante una entrevista con Zócalo Saltillo el 6 de noviembre, su esposo, Óscar Zapata Villalobos, le dice que “no se preocupe”.
» El tiempo corría, dieron las 21:00 horas y la preocupación de la madre crecía, pues sabía que su hija posiblemente estaba desaparecida.
» Mediante volantes, correos electrónicos y de voz en voz en la misma UVM, comienza al día siguiente la afanosa búsqueda de Dixie.
» Deyanira Martínez sigue esperando ver a Dixie o simplemente escuchar su voz, pero nada, ni una sola llamada a su celular o a sus familiares.
» La madre esperaba novedades del Grupo Especial Antisecuestros de la Fiscalía General del Estado, quienes a su vez, decían lo mismo: “Nada”.
» Pasan 19 días, el cuerpo de Dixie aparece tirado en un arroyo, cerca de un puente, en el kilómetro 26 de la carretera a Torreón… sin vida.
» Es detenido el padrastro de Dixie, quien confiesa ser el responsable de la desaparición y asesinato de la joven.
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