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Villa de Fuente: Catástrofe en Piedras Negras, la “frontera blanca”

  Por Orquídea López Allec

Publicado el viernes, 24 de abril del 2009 a las 14:00


La mañana parecía como cualquier otra, pero lo que le esperaba a Piedras Negras ese día marcaría a miles de personas.

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Piedras Negras , Coah.- Esa mañana amaneció por demás calurosa en Piedras Negras.

Un día normal de primavera para los habitantes de Villa de Fuente, quienes trataban de resarcir los daños que la inundación de tres años atrás había arrasado no solamente con la mayor parte de sus pertenencias, sino con las vidas de muchos de sus familiares.

Es la mañana del 24 de abril de 2007, el barullo de los niños de la escuela Centenario se podía escuchar, mientras la plaza de Villa de Fuente luce como cualquier otro día, con ese obelisco que integrantes del Comité de Vecinos construyera en honor a las víctimas del 4-4-4.

El templo Sagrado Corazón de Jesús, que hacía tres años fuera refugio de muchos villafontinos para evitar ser llevados entre las fauces de la feroz corriente de agua desbordada del río Escondido, realizaba los oficios diarios desde temprana hora.

Las calles Mina y Morelos del sector, mantienen el tráfico normal como entrada y salida de la ciudad.

Las horas transcurren, los niños del turno matutino de la escuela Centenario, salen de clases, el movimiento es aún mayor, arriban entonces los pequeños del segundo turno.

Las condiciones climáticas se encuentran igualmente calurosas.

Las amas de casa del sector, como en muchos otros de Piedras Negras, aprovechan entonces para lavar ropa.

Doña Velia Amparo Jiménez Muñoz, que reside en la calle Venustiano Carranza 613, decide lavar la ropa de sus hijos, aprovechando el calor y el viento que se presenta a esas horas.

Casi a las 18:00 horas, su hija Dariana de siete años de edad regresa de la escuela Centenario, donde estudia su primer año de primaria.

A diferencia de otros días, los niños de la escuela de educación básica, han salido 15 minutos antes de lo acostumbrado.

Al llegar la niña a casa, la familia se dispone a comer, mientras el hijo mayor, Darío, de 17 años, decide retirar la ropa del tendedero ante los fuertes vientos que comienzan a presentarse.

Vientos que contrastan con el fuerte calor, ya que éstos son muy fríos.

En otro punto del sector, específicamente sobre la calle Mina, en la curva de entrada a Villa de Fuente, muy cercano al río Escondido, la familia Ramos Rodríguez, que viven en el cascarón de un camión urbano, luego de que su casa se cayera en la inundación de hace tres años, tratan de pasar un agradable momento.

El señor Juan Salvador Ramos, pilar de la familia y quien se desempeña como pintor, decide ir con un amigo de él a realizar un trabajo, mientras su esposa Claudia Elvira se queda con su pequeño de tan sólo ocho meses de edad en la singular vivienda.

El panorama no es normal, el viento está arreciando y el amigo de la familia les ha pedido que vayan a su casa que está hecha de concreto ante una posible tormenta.

La mujer de 23 años de edad, decide quedarse con su retoño en su hogar, pues no considera peligroso el momento.

El pequeño Julián Arias Roque, de tan sólo cuatro años de edad, se pone a jugar con sus monitos luchadores, vive a únicamente una cuadra de la iglesia Sagrado Corazón de Jesús, sobre la calle Carranza.

El pequeño de incipiente hablar, también se encuentra viendo la televisión, se entretiene con una caricatura que le encanta: “Bob Esponja”.

A él no le incomoda que el viento esté arreciando, es más, no se da ni cuenta, pues su único interés en ese momento es el divertirse como cualquier pequeñito de su edad.

Se encuentra en su casa acompañado de su abuelita, su tía abuela y su hermano José Luis, de 16 años de edad, pues su mamá aún no regresa del trabajo en una de las maquiladoras de Piedras Negras.

Al irse la luz, al pequeño le entra curiosidad y decide entonces ir directamente a una ventana grande de su casa para ver qué es lo que comienza a pasar afuera de su vivienda con el fuerte aire.

Jonathan, de 11 años, que reside en la calle Ferrocarril número 113 de Villa de Fuente, una calle muy cerca al río Escondido, es muy alegre y ha decidido ver “Smallville, su serie de TV favorita, mientras su abuelita prepara algo de merendar.

La luz de repente se va y es cuando decide irse a la cocina para comer algo antes de, tal vez, salir un rato más a jugar.

Por su parte, en la casa marcada con el número 407 de la calle Zaragoza, el niño Jesús Alberto Dueñas, de casi ocho años, se halla jugando con sus hermanos.

Algunos habitantes del sector que les tocó vivir en carne propia la inundación de hace tres años, sienten ese temor inevitable, el cual se presenta cada que hay una posibilidad de precipitación.

Sin embargo, en tres años, las lluvias no han vuelto a ser las mismas, pues el nivel del río Escondido no ha subido de nivel y por lo contrario se encuentra con muy poca afluencia de agua, lo cual los mantiene un tanto tranquilos.

Piensan que la posible tormenta que se avizora, no pasará de una lluvia.

Pero, muy pocos esperan lo que lamentablemente, estaba por venir.

A DOS AÑOS DEL TORNADO… LAS HERIDAS AUN SANGRAN

Hoy, hace dos años, Piedras Negras se vio envuelta en otra catástrofe que marcara de sobremanera la vida tranquila de la llamada frontera blanca. Un tornado clasificado como categoría F2 en la escala de Fujita (según la Comisión Nacional del Agua, Conagua), cayó sobre diferentes sectores de la ciudad afectando a su paso el patrimonio de cientos de familias y dejando tres víctimas mortales.

La localidad todavía no lograba recuperarse de la tragedia vivida el 4 de abril de 2004, cuando el río Escondido se desbordó, inundando varias colonias de Piedras Negras, como el fraccionamiento Deportivo, siendo el sector Villa de Fuente el más afectado, donde perecieran lamentablemente 38 personas según cifras oficiales.

Los fuertes vientos de hasta 250 kilómetros por hora, según un reporte que realizó la Conagua, respecto al suceso, arrebató con sus aires la vida a tres personas en Piedras Negras: Alicia Pérez Villarreal, de 79 años; Margarito Flores Gómez, de 70 años, y Mario Roque Guevara, de 42 años.

Además de que, según información del IMSS, fueron atendidas en total aquella noche 87 pacientes que requirieron atención médica, muchos de ellos por lesiones y cortadas, producto de los vidrios que se estrellaron con el granizo.

En aquel 24 de abril de 2007, el entonces delegado estatal del IMSS destacaba que el instituto ofrecería atención a todas las personas afectadas independientemente de que fueran derechohabientes o no.

Para el último minuto de ese “martes negro”, 68 pacientes habían sido dados de alta y siete continuaban internados.

La pequeña Michelle, de 4 años, era una de las pacientes más graves internadas, la pequeña sufrió una cortadura en su abdomen por una lámina, luego de que el carro en el que viajaba con su mamá y su hermanita recién nacida fuera levantado por el aire e impactado contra el templo Sagrado Corazón de Jesús.

Gracias a su mamá, la pequeña logró salvar la vida, pues tomando valor metió los intestinos de su hija en su cavidad natural, luego de que éstos estuvieran expuestos por la cortada, y caminó sin detenerse hasta el Hospital General de Zona número 11 del IMSS para que la pequeña fuera atendida de emergencia.

La zona de desastre dejó más de 200 casas totalmente destruidas en el sector Villa de Fuente, también daños graves en más de 400 viviendas, un número similar con daños parciales y 215 con daños parciales.

Aunque la población recibió atención médica por parte del IMSS y de la Secretaría de Salud del Estado, las heridas de muchos nigropetenses aún no sanan en el plano emocional.

Son principalmente niños los que aún siguen afectados por la catástrofe que les tocó vivir al presentarse un tornado de tal magnitud.

“BENDITO SEA DIOS, YA TENEMOS TEMPLO”

“Gracias a Dios ya pudimos reconstruir el nuevo templo”, expresó el padre Carlos Aguilera, ex párroco del templo Sagrado Corazón de Jesús, de Villa de Fuente, edificio que fuera afectado en su totalidad por el tornado del 24 de abril de 2007.

El padre, quien se viera muy afectado en su salud con la carga de vivir dos catástrofes en Villa de Fuente, y que ahora se encuentra jubilado de sus labores como párroco del templo, dijo que ahora los feligreses se encuentran muy animados.“Tenemos nuevo párroco, estaá echándole muchas ganas, trabajando mucho, principalmente con jóvenes”.

Recordó que el edificio que milagrosamente se había salvado en el 2004, sin ser afectado en nada por la inundación, en ese 2007 se vino abajo con los embates del viento y con los automóviles que fueron impactados contra el templo.

El padre Carlos, recordó que aquel 24 de abril de 2007, viajaba por la carretera a Guerrero, regresaba a Villa de Fuente.

“Me tocó ver el tornado, vimos cómo iba destruyendo algunas naves industriales a su paso, esas que están por la carretera 57”, recordó.

Al querer entrar, rememoró que ya no se podía, pues los palos y postes se encontraban en la carretera e impedían el paso de vehículos. Entonces, el padre Carlos decidió irse a pie hasta su parroquia.

Al entrar estaba sorprendido por la magnitud del evento. Su gran fe le ayudó a no venirse abajo, todo lo contrario, vio hacia adelante. Revisó que nadie hubiera salido lastimado y expresó: “Sagrado Corazón de Jesús, tú concediste hacerlo, ahora ayúdanos a reconstruirlo”.

“Bendito sea Dios, ya tenemos el nuevo templo”, agregó.

Precisó que afortunadamente, aquella vez sólo se encontraba en el templo el padre Raúl y el secretario, y ambos salieron de inmediato al ver lo que estaba ocurriendo, saliendo ilesos.

“Afortunadamente no pasó nada, Dios nos protegió”, expresó.

Aunque aquel 24 de abril ya se realizaban las llamadas para la misa de las 19:00 horas, ningún feligrés había acudido, ya que regularmente los martes acudían pocos fieles, debido a que por un tiempo se había dejado de oficiar ese día.

HOY MISA EN MEMORIA

Con el fin de recordar a las tres personas fallecidas en el tornado de hace dos años, además de agradecer a Dios que no hubiera más víctimas, hoy se realizarán misas y un rosario en la parroquia Sagrado Corazón de Jesús, de Villa de Fuente.

El padre Carlos Aguilera informó que será en punto de las 5:30 horas cuando inicie el rosario, para luego a las 6:00 horas comenzar con la primera misa.

“Vamos a agradecer a Dios la vida que nos concedió después del tornado, ya que solamente hubo tres muertos”, dijo.

Y es que el padre Carlos Aguilera señaló que según estadísticas que se determinan en Estados Unidos, los tornados de categoría 4 dejan una gran estela de muertos.

“Por eso le agradecemos a Dios el don de la vida”, resaltó.

Indicó que a las 19:00 horas se realizará otra misa en honor a los fallecidos, para que todos los familiares de las víctimas de esta catástrofe puedan asistir.

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