Piedras Negras, Coah. - Más de un centenar de familias en la colonia Venustiano Carranza desafían a la vida misma soportando estoicamente temperaturas de más de 44 grados centígrados y sin agua potable.

Decenas de niños habitando en casas de madera y lámina son víctimas de inhumanas condiciones, sin que la autoridad local de Nava, ni nadie, haga algo por ellos.

Recurren en contados casos a la extracción de agua de pozos profundos, pero la mayoría espera con temor la próxima canícula, ante los pronósticos de mayor calor.

“Dios no escucha nuestras súplicas para que mueva la conciencia del alcalde de Nava y nos suministren el agua entubada, que hace un mes no se tiene en los hogares”.

Así se expresó un grupo de vecinos del sector Venustiano Carranza, municipio de Nava, quienes por ello dijeron estar “olvidados de Dios y de las autoridades”.

Las víctimas de la irregularidad en el abasto de agua potable son decenas de niños que se encuentran en la parte alta de la mencionada colonia, así como los adultos.

Decenas de niños, de nueve meses a los 11 años de edad, se enfrentan sin agua a temperaturas superiores a los 44 grados centígrados en casas de madera y de lámina.

Se acudió con el delegado Jorge Medina y con Mario Hernández, encargado del agua, pero no hay ninguna solución, ya que algunas familias recurren a pozos profundos.

Martha Ramírez García, José Ángel Bocanegra Torres, Martina Sánchez Vega, Érika Yaneth Loera Sánchez y Ana Yamilet Soto Eufrasio demandaron una solución.

También Santiago Morales Campos, Concepción Guadalupe Rodríguez Vargas, José Luis Díaz Ontiveros, José Ángel Bocanegra Torres y Rolando Morales Rodríguez.

“Es injusto que se nos estén cobrando 58 pesos mensuales cuando no se recibe una gota de agua para las más elementales necesidades”, dijeron los vecinos de la Venustiano Carranza.

Algunos de ellos reconocieron que deben varios meses de agua, pero “¿por qué pagarla si no se recibe con normalidad?”, se preguntaron. Es preciso que haya una solución rápida.

Otros se quejaron de haber cooperado 500 pesos para la construcción del tanque elevado y que de nada valió. Además la toma de agua les costó mil 996 pesos, gasto inútil.

Martina Sánchez Vega, su hija Érika Yaveth Loera Sánchez y sus nietos Juan José Rigoberto y Martha Angélica Loera Sánchez habitan una casa de madera y lámina.
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