Saltillo, Coah.- “Todavía no me puedo recuperar de lo que pasó”, expresó Juan Carlos González, minero de 18 años que en las últimas tragedias en las minas de Coahuila presenció la muerte de dos de sus compañeros; incluso tuvo que sacar el cuerpo de uno de la mina donde laboraban en el tercer turno.

A su corta edad, Juan Carlos ya es padre de tres niños -Leonor, Edgar y Jorge-, quienes espera nunca lleguen a ser mineros, por lo que quiere trabajar para que estudien y puedan salir adelante sin arriesgar su vida como lo hizo él.

Después de la explosión que vivió en últimas fechas en la mina Lulú, el joven platicó cómo se salvó de no ser una más de las víctimas dentro de las irregularidades en que trabaja la empresa minera a la que renunció, donde él tenía que conseguir su casco para poder trabajar “seguro”.

“Yo andaba ahí cuando sucedió la tragedia. Yo saqué a uno, me da tristeza recordarlo; pude haber sido yo, de hecho cuando pasó yo andaba a mediación, pero alcancé a correr”, comentó Juan Carlos, quien lo máximo que sacó por semana trabajando fue alrededor de 2 mil pesos.

Su esposa Daniela, de 22 años, cada noche al despedirlo para irse a la mina daba su bendición en su pequeño hogar ubicado en Las Esperanzas, Coahuila, pidiéndole que se cuidara e incluso molesta porque trabajara ahí, pero “¿cómo le hacemos? hay que buscarle donde hay trabajo y ahí había”.

Aún confundido por lo ocurrido y sin saber a ciencia cierta el riesgo que tomó al estar laborando ocho meses en la mina, recuerda cuántas tragedias se han visto en la región, de quienes por necesidad de llevar comida a su casa, van a enterrarse a la tierra sin saber si regresarán a casa.

“Mi esposa me dice que ya no trabaje en la mina. Ella se preocupa, a ella le daba miedo y diario me daba la bendición (…) Ahora me dice que busque otro trabajo pero no ahí, quiero buscar trabajo, pero no sé dónde voy a encontrar”, mencionó Juan Carlos, lamentando que en su lugar natal no existan tantas oportunidades de empleo como en otras ciudades del mismo estado de Coahuila.

Así como él, relató, existen muchas familias que a diario viven con el miedo de que sus hombres mueran, como aquellos que quedaron enterrados tras la explosión de Pasta de Cochos, sin embargo en busca de mejores horizontes por su mente no ha pasado irse de mojado a los Estados Unidos, sino buscar algún oficio que dé sustento a sus hijos de menos de cinco años.

“Algo tiene que salir, pero no regresaré a la mina a arriesgar mi vida (…) qué poca madre los que tienen su empresa así”, puntualizó Juan Carlos, lamentando que por dinero empresarios expongan cientos de vidas por el “diamante negro”, sin importarles si salen vivos de cada turno.

EXIGENCIAS

» Mesa de trabajo con la empresa Minera Siderúrgica de Coahuila para conciliar justa liquidación a las familias.

» A la CFE, suspender compra de carbón a dicha empresad.

» Al Gobierno del Estado, seguir con las investigaciones de las muertes para garantizar un juicio justo.

» Al presidente Felipe Calderón, destituir al secretario de Trabajo, Javier Lozano Alarcón.
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