Tags: seguridad, fiscalía general del estado, familia secuestrada
Saltillo, Coah.- Han pasado ya 65 días y un padre de familia pregunta a las autoridades casi a diario si ha habido alguna novedad sobre el secuestro de sus dos hijas y de su yerno, y la respuesta por parte de los mandos siempre es la misma: ninguna.
Ésa es la triste realidad con que carga día con día Francisco Pecina García, padre de dos mujeres que el pasado 15 de noviembre fueron secuestradas por un comando armado que con lujo de violencia ingresaron al interior de su hogar ubicado en la colonia Vista Hermosa, y simplemente se los llevaron.
Ayer a las 17:00 horas, la redacción de Zócalo Saltillo recibió de Francisco una copia del expediente del secuestro de sus hijas, misma que interpuso ante autoridades estatales y federales, donde recreó por escrito los hechos.
Fechado el día 24 de noviembre de 2011, y con número de parte 133/2011 de la Agencia Receptora de Denuncias de la Fiscalía General del Estado, el documento presentado exhibe que Pecina García realizó la denuncia por la desaparición de sus hijas Perla Liliana Pecina Riojas, Elsa Judith Pecina Riojas y de Wilfredo Álvarez Valdés, esposo de Elsa Judith, y del hijo de éstos, de 2 años, Lorenzo.
Francisco Pecina señaló que él se enteró de la desaparición de sus familiatres debido a que del trabajo de Perla Liliana llamaron a Monclova, donde tiene su domicilio, para preguntarle sobre su hija, quien no asistía a laborar.
“Ella trabajaba en la escuela Ernesto Guajardo Salinas como profesora, y fue la directora Raquel Victoria Ramos Hernández quien me alertó sobre los hechos. Rápidamente llamé a otra de mis hijas y le pedí que fuera a ver qué pasaba”.
Tras alertar a su hija, ella y su esposo fueron a buscar a Elsa Judith, quien labora en el Departamento de Laboratorios del Hospital General, y a Wilfredo, quien se desempeña como mecánico, pero tras no encontrar respuesta, finalmente arribaron a casa de Elsa Judith sólo para encontrarse con que ya no estaban.
Entonces Francisco viajó desde Monclova para comenzar a buscar, y fue el 24 de noviembre que finalmente decidió interponer la denuncia ante las autoridades.
“Fui a la PGR y a la Fiscalía 10 días después de la denuncia. Mi nieto apareció en la colonia Guayulera, ahí lo dejaron, no hubo nada más desde eso”.
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