Saltillo, Coah.- Disminuir los inventarios, deshacerse de maquinaria obsoleta, no desperdiciar ni tiempo ni mano de obra y tratar de convertirse en el principal proveedor de la industria automotriz mejorando la calidad de sus productos, son las recomendaciones que hace Masayuki Daimon, consultor de JETRO (Japan External Trade Organization).

Esto, durante su participación en el Auto Show Coahuila 2011 en donde observó las ventajas y desventajas de los competidores mexicanos.

La primera de ellas, derivada de que “no hay condiciones básicas para hacer crecer a las pequeñas y medianas empresas”, esto es particularmente en materia de financiamiento, además de mantener un contacto cercano con los proveedores de maquinaria que por lo general se encuentran en otros países.

“Siempre hay que tener una buena relación con fabricantes de maquinaria o herramienta porque al presentarse una descompostura, conviene una buena relación para una pronta respuesta que por lo general no existe”.

Otra de las situaciones observadas es la falta de tecnología, pues en México, observó el experto japonés, hay un deterioro de la maquinaria pues “no existe la idea de deshacerse de lo viejo y trabajar con cosas nuevas; en otros países como Tailandia están más avanzados, en México la maquinaria es vieja y obsoleta.

“Falta más apoyo de los gobiernos para promover financiamiento o formas más sencillas para poder renovarlas”.
Y si bien anticipó que México se convertirá en uno de los principales países en la producción automotriz, la falta de las materias primas necesarias juega en contra de este propósito. Como ejemplo, mencionó que el acero necesario para la producción no se obtiene localmente.

“Aceros especializados se tienen que importar al igual que el aluminio y el acero inoxidable o los materiales para la fabricación de troqueles y matrices. Para apoyar la industria hay que mejorar el abasto de materia prima local”.

Lo que a su vez implica mejorar el control de calidad de los productos que en términos generales es muy bajo, según observó Masayuki Daimon.

“Cuando se habla con las empresas sobre el tema, recurren a aumentar el personal que verifica la calidad lo que es erróneo, ya que lo que habría que hacer es aumentar el conocimiento y capacidad de la propia línea de producción”.

En términos generales, observó, las armadoras de autos japonesas exigen de sus proveedores un margen de error de 30 partes por millón, además señaló, las certificaciones de calidad muchas empresas las tienen como adorno por lo que si ya se gastó en pagarlas habría que aprovechar las ventajas de estos sistemas.
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