Los principales factores para que se presente esta situación, son la mala aplicación de reglas en la familia, la falta de convivencia y el exceso de libertad, indicó la auxiliar del departamento municipal de Menores en Riesgo y Jóvenes con Problemas de Conducta.
Los casos de deserción se incrementaron tan luego llegó el periodo vacacional, debido a que los jóvenes no tienen qué hacer, se encuentran solos en el hogar y por ende buscan compañía y experimentar algo nuevo.
“A los jóvenes les llama mucho la atención todo tipo de diversión, sobre todo vemos que las muchachitas son muy dadas a relacionarse con personas mayores; en casa cuando se les da cierta libertad y se aplican mal las reglas, después ya no quieren acatar cualquier nueva disposición y prefieren mejor irse del hogar”, detalló Ovalle.
La toma de decisiones, el carácter y conducta, se forjan de acuerdo con la influencia de la gente con quienes conviven los adolescentes, de ahí la importancia de que sean los propios padres quienes promuevan espacios de diversión y juegos, diálogos, días de campo, viajes, etcétera y no den lugar a que desconocidos entren a influenciar a sus hijos.
De los 12 casos de deserción que se atendieron durante julio, 10 jovencitas fueron reintegradas a su hogar luego de someterse junto con sus padres a sesiones de terapias psicológicas e inscritas en “Jóvenes en grupo” y “Escuela para padres”, respectivamente, y dos se emanciparon, indicó Ovalle Guerrero.
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