BANCO AZTECA. Sin vigilancia, pocos empleados; sentarse en la sala de espera a un metro de la línea de cajas, fue sencillo, no hubo quién solicitara el retiro de los lentes ni de la gorra, y en dos ocasiones se utilizó el teléfono celular.
SANTANDER. Ni siquiera el decir por teléfono celular que al interior del banco había muy poca gente fue suficiente para alertar al personal, donde no hay guardia de seguridad y se permaneció en la sala de espera ocultando el rostro y realizando constantes llamadas.
BANORTE. Los clientes se sorprendieron al ver al reportero y mostraron nervios; pero nadie le obligó a quitarse los objetos que impedían visualizar su identidad; incluso se paró a un costado de la línea de cajas, siempre observando los escritorios de los ejecutivos de cuenta; pero la reacción fue nula.
BANCOMER. Aunque hay dos empleadas a la entrada de la institución, ninguna solicitó que se respetara la regla, sólo se quedaron observando.
BANAMEX. Tras bajar unas escaleras, una empleada preguntó qué servicio buscaba, retuvo al reportero; una compañera suya le pidió que solicitara al cliente dejar de hacer uso del celular, pero nada dijo de los accesorios.
HSBC. Es el único banco que cuenta con seguridad. Un guardia permitió hacer uso del celular, aunque conminó al reportero a mantenerse en el acceso, donde está marcada la prohibición del uso de gorra, gafas oscuras y celular.
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