Eduardo Calderón Domínguez, coordinador de Acompañamiento y Salud Mental en el albergue, externó que desde hace un año cinco meses se han aplicado 750 encuestas para conocer la situación física y psicológica en la que llegan los migrantes al albergue.
Se les pregunta si han sido víctimas de robos, secuestro o violaciones sexuales, pues en el último caso se corre el riesgo de que los migrantes contraigan alguna enfermedad de transmisión sexual como el VIH. Explicó que aquí el grupo más vulnerado ha sido la mujer migrante, pues de cada cuatro que llegan semanalmente, tres son víctimas de algún abuso sexual, de allí que el seguimiento es darles apoyo médico y psicológico, así como adentrarlas a un taller de desarrollo humano para seguir su camino, pues generalmente no pasan más de dos semanas albergadas.
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