En muchos de los casos, son los propios familiares de los pequeños quienes abusan de los menores, ante la falta de cuidado de los padres de familia, además de factores como el consumo de alcohol y drogas dentro de los hogares, que aumentan el peligro de acoso.
Teresa Araiza, titular de la dependencia, señaló que este tipo de situaciones se previenen a través de la comunicación y atención de los padres de familia hacia sus hijos, pues aunque las circunstancias actuales, en que tanto la madre como el padre trabajan, es necesario saber en manos de quién se quedan los menores.
“Es muy importante que se vigile con quién se deja a los niños, porque muchas veces es el tío, el amigo de algún familiar, el padre, cuando es mayor la desgracia quien acosa a los niños”, sostuvo Araiza Llaguno.
Los niños que han sufrido acoso son canalizados para recibir atención especializada, además de que al resto de la familia también se le ofrece apoyo, para que la rehabilitación sea integral y se recuperen del trauma que implica un abuso sexual.
Aunque los casos por abuso sexual representan cerca del 6% de los atendidos ante la Procuraduría de la Familia, implica un esfuerzo para evitar futuros casos, pero también para asegurar que adolescentes, adultos y los niños puedan tener una vida normal.
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