Entre cortinas púrpura, la mañana del Sábado Santo la Iglesia católica permaneció junto al Sepulcro de Jesucristo meditando en su Pasión y Muerte, y se abstuvo de celebrar misa, por lo que conservó el altar completamente desnudo con una cruz, donde una sábana blanca denotaba la partida de Cristo.
CELEBRACIÓN EN CATEDRAL
En el máximo templo de la Diócesis de Saltillo, el obispo emérito Francisco Villalobos presidió la celebración del regreso al calvario, donde participaron grupos eclesiásticos, sin embargo, fueron las Damas del Santo Cristo las que encabezaron la procesión cargando sobre sus hombros la virgen dolorosa por cada estación del Vía crucis.
“Perdona a tu pueblo, Señor, perdónale, Señor”, cantaron los congregados, reflejando la seriedad y el luto que marca la fecha de este tradicional rito que después de la Vigilia Solemne, o espera nocturna de la Resurrección, se desbordará en la alegría pascual cuya exuberancia inunda los 50 días subsiguientes del calendario católico.
De esta forma la liturgia que se celebró en todos los templos para llegar a la media noche se estructuró en cinco partes: la llamada bendición del fuego y el cirio, la liturgia de la palabra, el anuncio glorioso de la resurrección, la bendición de agua, así como la liturgia eucarística.
En cada celebración, la grey católica nuevamente manifestó su fe, y entre sus principales peticiones se encontraba que reinara la paz en todo el país.
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