Hombres, mujeres, niños y jóvenes, con ofrendas florales en su mayoría, otros con comida, acudieron para acompañar a sus queridos que se adelantaron en el camino sin retorno.
Aprovecharon para limpiar las tumbas, colocar flores de diferentes tamaños, colores y variedades.
El momento fue motivo también para reencontrarse con familiares y amistades que por razones de distancia solamente en este tipo de celebraciones es cuando se reúnen en familia.
Desde la humilde morada que guarda a sus seres queridos en el descanso eterno, hasta edificaciones lujosas de gran tamaño, sirvieron como punto de reunión para rezar y recordar a sus difuntos.
La concurrencia al panteón de Santa Rita se presentó desde inicios de la presente semana, sin embargo, este día 2 de noviembre se congregaron cientos y miles de personas.
Fue necesario la intervención de elementos de Tránsito para guiar con orden el tráfico vehicular y peatonal para evitar percances.
Los vendedores ambulantes con toda clase de comidas, le dio más ambiente a esta tradición en donde el consumo de cañas, naranjas, jícamas, tamales, menudo, pan de muerto, champurrado, entre otros, estuvo a la orden.
Puede decirse que fue un día de fiesta, más que de tristeza, puesto que se trata de recordar a sus seres queridos, comentar anécdotas de quienes ya no están con nosotros, pero más que ello como un punto de reencuentro familiar y de amistad.
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