Ana Bertha Medrano | Saltillo, Coah.- Hace ya más de una semana que la joven comunicóloga, Diana Monique Rodríguez Jasso perdió la vida en la ciudad de Braga, Portugal; estudiante saltillense de último año de la carrera de Ciencias de la Comunicación en la Universidad del Valle de México, se encontraba de intercambio en la Universidad Europea de Madrid desde hace cuatro meses.

Amada, valorada y querida tanto por sus familiares como por sus amigos, “Mona”, como algunos le llamaban, dejó este mundo con tan sólo 22 años de edad a causa de un accidente carretero. La más pequeña de las hijas de Diana Jasso Cantú y Raúl Rodríguez, había iniciado ya los preparativos para su graduación profesional.

Siempre en comunicación con su familia y amigos, planeaba estar de vuelta para los últimos días del mes de agosto, no sin antes pasar un tiempo haciendo lo que tanto le gustaba… ¡viajar! De visita en Braga con su hermana mayor, Rosa María, las últimas tres semanas antes de su deceso, Monique vivió hasta el último de sus días como todos la recordamos: feliz, soñadora, alegre, graciosa, extrovertida, cariñosa, emprendedora, positiva, y sobre todo, siempre con una sonrisa ante la vida.

FACEBOOK DE LUTO

Desde que se dejó conocer la noticia por sus familiares de su inesperado fallecimiento, amigos de la infancia, la carrera y demás, han dejado plasmado en el muro del perfil de Monique en la red social Facebook, mensajes de dolor, tristeza y despedida, los cuales desde entonces no cesan de acumularse.

Sus padrinos, Liuba y don Felipe, que no han dejado de apoyar a su familia en estos momentos, le dedicaron estas palabras: “Dianita, querida ahijada nuestra, la vida es un instante entre el ayer y el mañana en nuestras vidas, ten por seguridad que estarás siempre con nosotros, pues te querremos como una hija eternamente”, finalizaron.

POR SIEMPRE LA MEJOR AMIGA

Por mi parte, quisiera compartirles la falta que me hace, cuánto la quería y lo importante que es y será siempre en mi vida. Tuve la fortuna de conocerla al inicio de mi carrera en una clase de francés en la universidad; lugar donde se volvió (prácticamente) mi maestra, para posteriormente volverse mi confidente, mi celestina, mi hermana y mi mejor amiga.

Me recibió en su casa cuando más lo necesitaba, me invitó a su mesa y compartió conmigo a su bella familia sin titubeo alguno. Fui parte de sus logros, sus caídas, sus tristezas y enseñanzas; luego de hacerme soñar contándome sus increíbles experiencias al regreso de cada uno de sus viajes por el mundo, claro, acompañado siempre de extensas charlas y un rico cafecito en nuestro lugar de siempre.

Haber perdido a una de mis mejores amigas me ha dejado el corazón con un gran hueco en medio; igual que ella, siempre he amado lo que hago y a lo que me dedico. Por eso, aunque el llanto, la tristeza y la añoranza sigan presentes, no podía dejar de dedicarle estas líneas.

“Hubiera dado todo por que te quedaras a mi lado, pero ahora sé que haberte tenido fue la bendición y el regalo más grande que pude haber pedido”, tú “mon amie”, Anita.