Señaló que la corona de Adviento que fue bendecida ayer domingo, con las velas moradas, rosas y blancas, es la representación de la divinidad de Dios que no tiene principio ni fin, y que el encendido de cada una de ellas es símbolo de esperanza.
El padre Ulises Juárez señaló que las próximas semanas son un tiempo propicio para meditar sobre la situación de la familia, con sus fortalezas y debilidades, principalmente en cómo se educa a los hijos.
En este sentido, precisó que lo principal en estos momentos es inculcar los valores y fortalecer la fe entre las nuevas generaciones con el fin de tratar de mejorar las condiciones que se presentan en la sociedad.
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