“Me la detectaron en el 2000, a raíz de un accidente de trabajo, sí no sucede ni me doy cuenta que la tengo, yo trabajaba en un taller de torno y soldadura y me cayó una rebaba en el ojo, me tenían que operar y fue cuando los doctores me dijeron, porque no podía entrar a la cirugía hasta que no se me estabilizaran los niveles que estaban a más de 180” comenta don José Eduviges Almanza Palacios de 60 años.
Menciona que de la mano con la diabetes le llegó la hipertensión, por lo cual tiene que tomar glibenclamida para la primera y captopril para la segunda. La diabetes en don José Eduviges encuentra su origen de forma hereditaria, puesto que su padre la padecía, sin embargo, a lo largo de su vida se fue complicando por los hábitos alimenticios: “comía mucho en la calle, que las gorditas y los chicharrones en los estanquillos, pura grasa que no me hacían bien” menciona.
A raíz de su accidente la vida le cambió, descubrió que tenía una enfermedad que padecería hasta el resto de su vida y además se sintió solo: “ yo no vivo con mi esposa, hace tiempo que nos separamos, y pues ya enfermo, me daban depresiones porque viví solo, pero con el buen consejo de mi otro hermano encontré nuevas cosas que hacer”, relata José Eduviges.
Hoy luego de trabajar por cerca de 45 años, su vida radica en disfrutar de su etapa como pensionado y jubilado, y aprovechar su tiempo ayudando a los demás en la Asociación de la Tercera Edad Feliz Atardecer, así como también auxiliar a su hermano en una mueblería, y en casa la soledad se terminó porque el menor de su hijos vive con él.
Y es que sin duda para un paciente diabético el apoyo y la comprensión de la familia es insustituible, pese a que existan cientos de medicamentos disponibles.
El cambio de actitud y hábitos alimenticios serán fundamentales, puesto que en el caso de don José Eduviges se podía a llegar a comer hasta un kilo de tortillas cuando ahora sólo consume dos o tres.
“No sé por qué a la gente se le hace tan difícil la diabetes, esto es como el alcoholismo si tu tienes voluntad lo dejas, es igual yo me he cuidado y aquí sigo, cuando he visto muchos que en vez de ir para delante van empeorando”, señala.
Y explica que en mucho le ha ayudado el ejercicio que hace, pues lo que más le gusta es caminar, voy desde aquí de la Topochico al Centro ya al Zaragoza caminando, no me canso me voy a buen paso y entonces eso me mantiene con energía.
Finalmente agrega que desafortunadamente a nadie se le enseña que cuando la gente se siente mal debe acudir al doctor para saber qué pasa: “uno se tiene que cuidar, tu le dices a los muchachos que se chequen pero hacen oídos sordos, esto debe cambiar, porque desde chavos hay que cuidar la salud”, puntualiza.
| Comparte ese articulo: |
|
