“Hemos tenido buena presencia en ocasiones, pero por el cuento de las murmuraciones y los ataques ha disminuido la afluencia a las misas especiales para la comunidad que se realizan en El Calvario el último domingo de cada mes”, mencionó el sacerdote Robert Coogan.
Si la asistencia que de por sí ya era pequeña (al menos unos 20) comparada con el tamaño del templo, se ha reducido desde el mes de junio y hasta ahora no ha logrado despuntar pese a que el grupo diocesano que atiende a la comunidad con orientación sexual distinta ha entrado en un proceso de renovación.
El sacerdote, asesor religioso de la comunidad lésbico-gay conocida como San Aelredo, mencionó que han dejado de asistir porque los jóvenes vienen a buscar a Dios, no a buscar problemas, como los que desafortunadamente han tenido; sin embargo, se continúa con la evangelización, prueba de ello es la misa que realizaron este domingo, a la que sólo asistieron cuatro personas de la comunidad.
Explicó que la comunidad busca renovarse, y si bien la salida de Noé Ruiz Malacara ha causado mucha confusión, pues literalmente “robó “el nombre de San Aelredo para formar una asociación civil, continúan analizando otro tipo de posibilidades para poner fin a este conflicto.
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