Tags: menores, drogadicto, abuso sexual







Saltillo.- El pervertido sujeto que intoxicó a un pequeño con pegamento y realizó tocamientos obscenos, ya duerme en el penal e incluso podría alcanzar una condena de 15 años de prisión; el también homicida ya había purgado por este delito, una sentencia de cuatro años.

Al término de las 48 horas que marca la ley y con todos los elementos en su contra, Miguel Ángel Lazarín Flores, de 25 años, “Tinguintín”, regresó al Cereso varonil, donde podría permanecer por muchos años.

De acuerdo con el Código Penal vigente en el estado, por el delito de corrupción de menores podría alcanzar una pena de 8 años, es decir, por haberlo drogado y, por equiparado a la violación, su condena podría ser de 7 años.

La primera vez que Miguel Ángel estuvo en prisión, fue hace cerca de 8 años, cuando mató a su cuñado que sólo recuerda se llamaba Juan, en la misma casa donde fue detenido por segunda ocasión; Palestina 428, de la colonia Nueva Jerusalén.

“Siempre me decía cosas y llegaba y me jalaba el pelo, esa vez yo traía un fierro, así que cuando me jaló, se lo dejé ir y lo maté”, señaló “Tinguintín” quien fue bautizado de esa forma en su pasada estadía en el penal, donde formaba parte de un grupo musical.

Esta vez la historia fue diferente, pues su víctima fue Carlos, un niño de apenas cinco años, quien a base de mentiras lo metió a su casa, donde le pasó el recipiente del solvente por el rostro, para intoxicarlo mientras lo desnudaba.

Por fortuna su madre se dio cuenta a tiempo y Juan Guzmán, padre del menor, corrió hasta a la casa donde vive Lazarín Flores con su papá, pero aprovechó que se encontraba solo para meterlo y encerrarse.

Juan desesperado forzó la puerta y llegó hasta el cuarto, donde Miguel Ángel ya tenía desvestido al inocente, además acariciaba con morbo sus genitales, mientras él veía la televisión.

El padre de familia, al ver la escena que le desgarró el alma, sometió a “Tinguintin”, mientras pedía a gritos que llamaran a las autoridades, los habitantes del lugar al darse cuenta también lo acorralaron e incluso trataron de lincharlo.

A pesar que todo lo acusaba Miguel, se atrevió a decir “Él se metió solo a mi casa, no, lo que pasa es que le dije que entrara, porque le iba enseñar una máscara de un luchador que se llama El Último Dragón”.

Tras la detención, los padres de Carlitos acudieron a ratificar la denuncia y al verse sin salida, Lazarín Flores tuvo que aceptar los hechos en su declaración ministerial, pero será en las próximas horas, cuando rinda su declaración preparatoria ante un juez penal.

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