Según las pericias balísticas, el arma se usó para cometer varios asesinatos que no se han logrado dilucidar hasta el momento. Por ejemplo, el de ocho hombres de origen turco y uno oriundo de Grecia en restaurantes kebab entre 2000 y 2006 en distintas partes del país.
En la residencia de Beate Z. la policía arrestó también a Holger G, de 37 años, quien según investigaciones de la fiscalía pertenecería a un grupo llamado "Clandestinidad Nacional-Socialista".
Beate Z. era buscada en el marco de una investigación sobre un ataque a mano armada el 4 de noviembre en Iena. Los presuntos autores del ataque, Uwe B. y Uwe M., viejos conocidos de Beate Z. en ambientes neonazis, fueron hallados muertos poco después en una casa rodante y los investigadores pensaron que se trataba de suicidios.
En ese vehículo encontraron el arma de una policía ultimada de un balazo en la cabeza en 2007 en Heilbronn. Este asesinato no había sido dilucidado. Holger G. habría ayudado a los tres sospechosos, dejándoles usar su permiso de conducir y su pasaporte. La policía busca determinar ahora si participó activamente en esos crímenes.
Este fin de semana, las caras de los sospechosos figuraban en la última página del diario Bild y se hablaba del caso en las portadas de la mayoría de los periódicos. "Por primera vez desde la Reunificación, la República Federal enfrenta un terrorismo de extrema derecha de gran envergadura", escribió el Tagesspiegel.
"Este caso muestra que quedan extremistas de derecha dispuestos a hacer uso de la violencia en Alemania", lamentó el jefe de la bancada parlamentaria socialdemócrata (SPD, oposición), Thomas Oppermann, en el diario Die Welt.
Según este periódico, la policía investiga posibles vínculos con otros casos, como un atentado en la estación ferroviaria de Dusseldorf en 2000 que hirió a varios judíos originarios de la ex Unión Soviética que habían viajado a Alemania para radicarse en este país o la explosión de una bomba en un barrio turco de Colonia en 2004.
Varios medios de comunicación hablan de una posible "Fracción del Ejército Pardo", refiriéndose al grupo armado de extrema izquierda "Fracción del Ejército Rojo" que, de los años 70 a los años 90, causó la muerte de más de 30 personas en Alemania.
Die Welt se pregunta cómo los tres sospechosos lograron desaparecer durante 13 años, tras descubrirse un taller de fabricación de bombas caseras en 1998 en un garaje que alquilaba Beate Z. en Iena. Hay quien sospecha que los servicios de inteligencia usaron a los sospechosos para obtener información sobre movimientos nazis.
No obstante, el diario Süddeutsche Zeitung, que cita fuentes de las fuerzas de seguridad que pidieron el anonimato, estimó que, por el momento, "no hay ningún indicio que demuestre la existencia de un grupo terrorista estructurado".
La ministra de Justicia alemana, Sabine Leutheusser-Schnarrenberger, estimó que "ahora hay que llevar adelante las investigaciones" para, entre otras cosas, saber "si los sospechosos formaban parte de una red de extrema derecha que constituía un peligro".
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