México.- México crecerá este año arriba de 4.5 por ciento, pero si se continúan posponiendo los cambios estructurales y se deja que la economía siga su tendencia inercial, en los próximos años retomará un ritmo de crecimiento cercano a 2.0 por ciento.

Así lo advirtió el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP), al señalar que cualquier cambio requiere de un tiempo de maduración, por lo que 'es evidente la prontitud con la que se deben llevar a cabo' para lograr resultados lo más pronto posible.

'Es claro que la demanda interna sigue débil y de continuar así, las posibilidades de tener un crecimiento alto y sostenido se reducen, sobre todo cuando prevalece un porcentaje muy alto de la población en niveles de pobreza y otro tanto con empleos de mala calidad', refiere.

En su publicación semanal, expone que la fuerza con la que se recupera la economía mexicana ha generado un ambiente de mayor confianza, lo cual impulsa una constante corrección al alza de las perspectivas de crecimiento.

El ajuste más reciente lo hizo la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), al prever que México crecerá 4.5 por ciento en 2010, después de que en su anterior estimación pronosticara un avance de 2.7 por ciento.

Esta mejor perspectiva respondió al dinamismo de la actividad exportadora ante el aumento de la demanda mundial, lo cual se ha reflejado en aumentos importantes en la producción manufacturera.

Sin embargo, precisa el organismo de investigación del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), el hecho de que este dinamismo dependa principalmente del entorno externo deja a la actividad productiva del país a expensas de varios factores.

En primer lugar, la vulnerabilidad a eventos adversos en el exterior podrían afectar las perspectivas de crecimiento.

En segundo lugar, el hecho de que la economía crezca a un ritmo elevado por inercia propicia un entorno en el que se reduce el interés por realizar cambios estructurales.

Para el organismo, resulta contradictorio que mientras la percepción apunta a que el entorno general del país es favorable, siempre y cuando las condiciones externas lo permitan, por otro lado el país siga perdiendo terreno en el ranking mundial de competitividad.

Según los resultados el índice de libertad económica, presentado por Fraser Institute de Canadá, México perdió 10 lugares para ubicarse en el sitio 68, después de la mala calificación en temas como estructura fiscal, seguridad jurídica, derechos de propiedad y mercado laboral.

Al ver estos resultados, señala el CEESP, es claro que otros países han aprovechado la coyuntura de mejor manera con ajustes que les han permitido un mayor desarrollo de sus economías.
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