“Hay de todo un poco en mi formación. Sobre todo de la sangre porque yo he tenido la suerte de nacer en una familia gitana de Jerez que me regaló, desde que nací, el arte del flamenco. También me lo regaló Jetrez de Frontera, cuyo flamenco es distinto a todos. Pero igualmente se aprende, se estudia”, afirmó en exclusiva para Zócalo.
Pasión gitana
El bailaor, considerado el más importante en la actualidad y dueño del estilo más inmaculado para bailar flamenco, estuvo en Saltillo para ofrecer dos clases magistrales en la Academia Olé y Olá. El artista comentó cuál fue la tesitura de estas clases.
“Para enseñar hay que partir de una base técnica. Pero por supuesto que para mí el arte está muy por encima de la técnica. La técnica tiene que estar al servicio del arte, nunca por encima.
“El flamenco tiene muchísimo de temperamento, de pasional, de efusión, de emotividad, pero hay una base técnica que te hace controlar el dominio de tu propio cuerpo. Hay que conjugar cómo la parte técnica tiene qué favorecer al arte”, aseguró.
El bailaor parte sobre esa base para enseñar y para bailar: esta libertad del flamenco relacionada con la emoción, misma que se pretende transmitir por medio del cuerpo. En su caso, la emoción que imprime a cada baile es la felicidad, según declaró.
“Son muchas las emociones que el Flamenco te da. En mi caso la sensación es pura felicidad, el flamenco es lo mejor que le ha pasado a mi vida. Es un arte que no necesita de idiomas. Nuestro idioma es el cuerpo. Yo creo que el baile flamenco es algo que emana emociones, que emana pasiones, emociones, todas esas cositas que a los seres humanos nos gusta sentir”, dijo.
En el ‘Tablao’
A la pregunta respecto a qué sigue en la carrera de “El Pipa”, éste responde de inmediato “Seguir bailando”. Sólo puede concebir su vida en esos términos y eso lo ha llevado a ser considerado el más grande.
10 grandes premios internacionales ha recibido Antonio Ríos.
38 años tiene “El Pipa”, prácticamente los mismos que lleva bailando.
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