Cosas aparentemente sencillas como ponerle llave a la puerta de la casa, suenan inverosímiles cuando se cae en la cuenta de que no recuerda a ciencia cierta si lo hizo o no. Y todas ellas hacen que se sienta culpable y en ocasiones hasta frustrada. Para consuelo de muchas, no es una situación privativa, es más bien muy generalizada.
Paso 1: Ponerse en sintonía
* Primero necesita saber cuándo está y cuándo no está concentrado, es decir, cuando está calmado, energizado y atento y cuándo sobreexcitado o aburrido. Una vez que esté consciente de ello puede buscar entrar a la zona de concentración y permanecer en ella.
* Es sencillo lograr esto: a lo largo del día, observe y lleve su mente del nivel 1 (lo más relajado posible) hasta el 10 (lo más tenso que cree estará). Luego, establezca las situaciones en las que estará entre los niveles 3 y 7.
* Si cuando llegue a estos niveles, se siente aburrido o cansado, busque estimularse escuchando música rápida, tomando una caminata o dándose órdenes de “arranque” como “3, 2, 1, ¡vamos!”.
* Si por el contrario, se siente sobreexcitado, tiene que hacer que su aceleración baje: respire profundamente o repita la frase “es sencillo” o “un paso a la vez”.
* Algunas veces es muy difícil llegar a la zona de concentración y más mantenerse en ella, esto ocurre probablemente porque otras fuerzas están trabajando en su mente para distraerla, generalmente por una emoción. Su acción de escape es prender la televisión o ver un catálogo de cosas que no necesita para evitar la concentración inicial y también la emoción hiriente del final.
* Un tip para respirar profundamente es ver hacia un objeto cuadrado y centrar la mirada en una de las esquinas, respirar profundamente y contar hasta cuatro, luego trasladarse a cada una de las esquinas (4 en total) y repetir el ejercicio, para cuando termine ya estará calmado y logrará concentrarse en lo verdaderamente importante.
Paso 2: Adaptar la mente
* Sólo repetir “no te preocupes, todo estará bien” no es suficiente para lograr la calma y la concentración, hay métodos más efectivos para poner la mente a tono y humor.
* Si no puede cambiar la forma en que siente, sí puede cambiar la forma en la que piensa y eso provocará un cambio en la primera.
* Si se da cuenta de cómo se puede resolver el problema, su ansiedad bajará de nivel y su cerebro no se preocupará más por el tema.
* Haga un análisis de la situación: “esto que hace que me enoje ¿realmente me afecta?”, o “¿pretendo seguir así por los próximos cinco años? Estas preguntas proveen de un poco de perspectiva y “domarán” las emociones “salvajes” que desestabilizan su cerebro y harán que aquellas sean menos intensas, urgentes o desesperantes.
* Es importante que cambie los pensamientos negativos por los positivos, porque de otra forma el cerebro se acostumbra a pensar en que siempre fallará. * Un tip para concentrarse es establecer una actividad que en este mes le resuelva un problema, por ejemplo, “necesito pagar mis deudas”, “requiero ser más organizado”, “necesito ser mejor amigo (a)”, esas serán sus metas, a partir de establecerlas, concéntrense en qué actividades tiene que hacer para alcanzar esa meta, una a la vez, y ponga sus esfuerzos en ello. Conforme las vaya logrando, alcanzará el éxito persona
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