Temperaturas agradables y húmedas correspondieron a los prósperos tiempos de la Edad Media y del Imperio Romano, mientras que sequías y olas de frío coincidieron con migraciones masivas, según el trabajo divulgado esta semana.
Los científicos analizaron más de 7.200 fósiles de árboles de los últimos 2.500 años, explicó Ulf Buntgen, líder del equipo del instituto federal suizo de investigaciones forestales, nieve y paisajes (Swiss Federal Research Institute for Forest, Snow and Landscape).
Los anillos de los robles son sensibles a cambios en lluvias y pueden mostrar diferencias según lo que sucedía en el clima.
"El inicio y caída de civilizaciones pasadas ha sido asociado a cambios ambientales, más que nada debido a los efectos en el acceso al agua y en la produción agrícola, la salud humana y los conflictos civiles", señala el estudio.
"Variaciones climáticas intensas entre (alrededor de) 250 y 600 años antes de Cristo coinciden con el final del Imperio Romano de Occidente y la agitación del período migratorio", añade.
Los investigadores también hallaron señales de lo que sucedía según la cantidad de árboles que se cortaban.
"Una mayor tala de madera para construcción está representada por abundantes siegas en paralelo a la consolidación socioeconómica del siglo VI al IX", según el trabajo.
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