Aseguraron los familiares que desde el día 24 no lo encontraban, que ellos acudieron a su domicilio ubicado en V. Carranza 475 pero ya no lo encontraron, por lo que era extraña su ausencia. También dijeron que faltaban los automóviles Neón modelo 1995 color azul y el Dodge Attitude 2010 color arena de su propiedad.
Es cuando el comandante Alejandro de Jesús Méndez y el jefe de grupo Enrique de Lara iniciaron una investigación a fondo sobre la ausencia de esta persona.
Dentro de las investigaciones fue presentado César Acosta Flores de 34 años, toda vez que tenía más de dos años viviendo con el extraviado en su hogar.
Una vez localizado dialogaron con él y cayó en varias contradicciones, como al asegurar que se había ido a Monterrey a una cita del ISSSTE.
Durante los interrogatorios fueron acorralando a Acosta Flores. Las autoridades aún no sabían de su deceso.
Al no tener salida, Acosta Flores dejó atónitos a los investigadores al decirles que lo tenía enterrado en una casa recién rentada por él.
Luego explicó que el día 23 comenzó a discutir con Jorge porque éste le reclamó el por qué había tomado un automóvil sin permiso.
Aseguró que comenzaron los empujones y es cuando cayó Jorge golpeándose en el piso y perdiendo la vida, que fue cuando decidió llevárselo a su casa a bordo del auto Neón porque tenía miedo dar parte a las autoridades.
Luego de meditar por horas y con el cuerpo a su lado decidió enterrarlo, asegurando que las maniobras para enterrarlo las hizo él solo, que nadie le ayudó.
Por último dijo que duró con el cuerpo dos días hasta que lo enterró, luego huyó a Piedras Negras en el auto Dodge toda vez que el Neón lo abandonó en un taller de V. Carranza e Hidalgo por una falla mecánica.
Con esta confesión los investigadores, ministerios públicos y el delegado Vázquez Figueroa partieron al lugar indicado donde dieron con la fosa donde estaba el cuerpo.
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