Un esquivo asesino serial, relacionado con diez homicidios en el sur de Los Ángeles e Inglewood hace unas dos décadas, resurgió el año pasado para matar con los mismos métodos, confirmó la policía de Los Ángeles.
Los ataques tan aislados y las investigaciones interrumpidas que se extendieron entre diferentes generaciones de detectives, sembraron a la policía la duda de que un solo hombre estuviera detrás de las muertes. El último asesinato fue relacionado con los otros por una prueba de AD N en mayo de 2007.
“El día que se hicieron las pruebas, nos dimos cuenta de que teníamos a un asesino serial en las manos, que había estado activo durante 23 años”, dijo Dennis Kilcoyne, detective de la policía de Los Ángeles, quien dirigió la labor de siete detectives comisionados para resolver los asesinatos.
El criminal actuaba contra mujeres jóvenes de color, a excepción de un hombre. Abusaba sexualmente de ellas, dijeron los detectives, y dejaba los cuerpos en una zona al sur de Los Ángeles, con frecuencia en callejones. Los investigadores sospechan que muchas de las mujeres estaban trabajando como prostitutas cuando fueron asesinadas.
Desde los últimos crímenes, que fueron reportados la semana pasada por el rotativo LA Weekly, Kilcoyne y su equipo trabajaron c u i d a d o s a m e n t e , intentando darle un nuevo aire a la investigación sin advertirle al delincuente.
Los detectives han reubicado cables de comunicación y están colaborando con oficiales del estado en una búsqueda exhaustiva de grabaciones de cárceles. El equipo de investigadores ha empezado a examinar cerca de tres docenas de otros casos que tengan alguna similitud con los crímenes conocidos del asesino serial. Por más de dos décadas, el delincuente operó en gran medida, fuera del radar del Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD ).
Su primer homicidio conocido fue en verano de 1985, cuando la joven de 29 años, Debra Jackson recibió tres disparos en el pecho. Su cuerpo fue abandonado en un callejón. Fue una época especialmente oscura, cuando el sur de la ciudad estaba invadido por creciente al consumo de cocaína, crímenes desenfrenados y asesinatos salvajes. Pasaron tres años antes de que la policía se diera cuenta de que algo se estaba tramando, cuando las pruebas de balística demostraron que las balas eran de la misma pistola que se usó para matar a Jackson se había utilizado en los otros siete asesinatos.
Los detectives que llevaban a cabo la investigación fueron bloqueados. A finales de 1988, tuvieron suerte al hallar una mujer con disparos en el pecho, violada y abandonada, dijo Kilcoyne. Ella sobrevivió y le dijo a la policía su primera, aunque vaga, descripción de un hombre negro a mediados de sus 30. También habló del automóvil: un Ford Pinto naranja. La nueva información llevó a los detectives a seguir el rastro de todos los Pinto en el condado de Los Ángeles, dijo Kilcoyne, pero la investigación no llevaba a ningún lado. Entonces las pistas se perdieron. Por casi 13 años, ningún homicidio se relacionó con el asesino.
“Todo quedó en blanco. Se quedaron sin pistas y se dedicaron a otras cosas. Los expedientes se fueron recorriendo más y más en los estantes”, dijo Kilcoyne sobre los detectives que trabajaban en el caso.
El asesino había sido completamente olvidado hasta hace unos años, cuando recientemente la tecnología de los análisis de AD N reveló que era el mismo asesino. En 2001, los detectives de la policía de Los Ángeles bajo la dirección del entonces jefe de la policía Bernard Parks empezaron a hurgar en los cientos de casos no resueltos que se levantaron con los años. En 2004, LAPD el detective Cliff Shepard se concentró en lo viejos casos de asesinatos al sur de Los Ángeles y conservó una muestra de AD N que fue tomada del cuerpo de una de las primeras víctimas en 1987. Los análisis de AD N demostraron que coincidían las muestras encontradas en el cuerpo de una mujer de 35 años asesinada en 2003 y de una jovencita de 14 años, la prostituta Princess Berthomieux, quien fue hallada estrangulada y golpeada en un callejón de Inglewood en marzo de 2002.
“De repente tuvimos dos más”, dijo Kilcoyne.
Pero, una vez más, el caso se apagó con los detectives que no estaban cerca de encontrar al asesino.
Y de nuevo pareció escapar sin más asesinatos relacionados con él.
En 2006, un detective de Inglewood destacó cuando viajó a la prisión de Fresno para conseguir una muestra de AD N de un preso de 65 años que hizo declaraciones para reforzar el cumplimiento de la ley de los oficiales. Pero las muestras probaron que él no era el asesino.
Entonces, el primer día de 2007, un indigente descubrió el cuerpo de Janecia Peters, de 25 años, quien recibió dos balazos y fue cubierta con una bolsa de basura. Cuando las pruebas de AD N la relacionaron con los otros casos, William J. Bratton ordenó a Kilcoyne para presentar la labor.
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