Aunque en la misiva aclara que no se centrará en debates políticos ni jurídicos, al asegurar que su cuerpo jurídico demostrará su inocencia, agradece la confianza de amigos, compañeros de universidad, familiares y clase política, a quienes asegura que nunca se avergonzarán de su actuar.
“Veinte años de trabajo público y partidista (PRD) me respaldan”, comenta la ex funcionaria detenida el 26 de mayo en un operativo encabezado por militares y la Policía Federal.
Actualmente en arraigo, en espera de que las indagatorias sobre su presunta relación con cárteles de la droga se concrete, le dedica palabras al mandatario Godoy Rangel: “Usted me dio su confianza desde mi adolescencia, jamás lo olvidaré y siempre lo reconoceré como mi tutor político. Sabe que mi desempeño siempre ha sido de forma institucional y en apego a la ley”.
Confía en que si las investigaciones proceden de forma legalmente correcta, pronto estará en libertad, pese a “las injurias, a la infamia y a la presión sicológica a la que me encuentro sometida sin prueba alguna”.
Afirma que tiene presente las lecciones de rectitud, ética y moralidad, aprendidas en su época de estudiante.
Fernández González pide que una vez en libertad, se le restituya su imagen pública y la de su familia, que también ha sido presionada y mancillada con aviesos fines. “Mi vida es íntegra, de rectitud, de apego a las instituciones en la que he laborado”.
Al enumerar adversidades frente a la SSP de Michoacán cita que en septiembre de 2008 —cuando dos granadas detonaron en la plaza principal de Morelia durante los festejos patrios— “me encontraba con dos meses y medio de embarazo; perdí al bebé y jamás doblegué un segundo de mi trabajo”.
Hoy, a más de ocho meses, agrega, “me encuentro en circunstancias similares”.
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