Según informó la Prefectura de la Casa Pontificia, esa cantidad de asistentes se congregaron en las audiencias generales de los miércoles (400 mil), en los encuentros particulares (101 mil 800), en las celebraciones litúrgicas (846 mil) y en las oraciones dominicales (un millón 206 mil).
Una nota vaticana recordó que se trata de datos aproximativos calculados sobre la base de las demandas de participación a los eventos recibidas por la prefectura, de los boletos distribuidos por esa oficina, así como una estimación general de presencias.
Los datos del año que concluye marcaron un alza, especialmente gracias a la ceremonia de beatificación de Juan Pablo II el 1 de mayo anterior, que congregó a más de 500 mil personas en la zona de San Pedro y a más de un millón en todo Roma.
El escrito aclaró que los números correspondieron sólo a los encuentros en El Vaticano y Castelgandolfo, sin considerar las visitas apostólicas cumplidas por Benedicto XVI tanto dentro como fuera de Italia.
En cuanto a viajes, 2011 fue particularmente intenso para Joseph Ratzinger.
Los días 4 y 5 de junio visitó Croacia donde participó en un encuentro nacional de familias, rezó ante la tumba del beato cardenal Luis Stepinac en Zagreb y se reunió con jóvenes en una vigilia de oración.
En agosto, del 18 al 22, se trasladó por tercera vez a España para presidir la XXVI Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) en Madrid. La agenda de aquellos cuatro días estuvo particularmente cargada, desde la bienvenida de los reyes en el aeropuerto de Barajas.
El líder católico dedicó varios momentos a encontrarse no sólo con los asistentes a la JMJ, sino también con otros grupos. Atravesó a pie la tradicional Puerta de Alcalá, participó en una fiesta de acogida en la Plaza de Cibeles, se reunió con monjas y profesores en el Palacio del Escorial.
Comió en privado con un grupo de 12 jóvenes, presidió un Vía Crucis por las calles de la ciudad, confesó a algunos muchachos, celebró una misa con seminaristas y recorrió una fundación de ayuda a discapacitados.
En la vigilia de oración -la noche del 20 de agosto- y en la misa del día después, ambos en el aeródromo de Cuatro Vientos, participaron más de 1.5 millones de personas. Tanto impactó ese encuentro al Papa que dedicó su reciente mensaje navideño a recordar aquellos días.
Otro viaje extenuante resultó el periplo por Alemania, que tuvo lugar del 22 al 25 de septiembre. También por tercera vez, al igual que España, el líder católico estuvo en su país natal donde encabezó actos en Berlín, Erfurt y Friburgo.
Una gira pastoral no exenta de polémicas, especialmente por el discurso que pronunció el Papa ante el pleno del Bundestag, el parlamento alemán, que fue boicoteado por algunos diputados de izquierda y del partido Verde.
Según el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, estos viajes marcaron el año del pontífice porque, por un lado en Alemania llamó a conservar los valores fundamentales de la religión y, por otro, en España advirtió el lado positivo de la presencia católica en el mundo actual.
En su tierra “se pudo constatar la preocupación del Papa por hablar de Dios y hacer referencia al primado de Dios en la sociedad en el contexto europeo”, dijo.
“Mientras en España, en la Jornada Mundial de la Juventud, tuvo lugar una gran experiencia de la vitalidad de la fe y de su futuro”, agregó.
La última de las visitas apostólicas internacionales tuvo lugar en Benín, costa occidental de África, del 18 al 20 de noviembre. Allí entregó un documento que resume los resultados de una cumbre sobre ese continente celebrada en El Vaticano en 2008.
Además, en los últimos 12 meses, Joseph Ratzinger recorrió las ciudades italianas de Aquilea y Venecia en mayo, San Marino en junio, Ancona en septiembre, Lameza Terme y Serra San Bruno el 9 de octubre, así como Asís el 27 de octubre.
“Puedo decir que el Papa Benedicto XVI verdaderamente nos ha acompañado y nos ha guiado, en este año, con grandísimos mensajes, con una intensidad de acción y también con serenidad”, afirmó Lombardi en declaraciones a la Radio Vaticana.
“Tal vez respecto a años precedentes, que han sido un poco atormentados por fenómenos de crisis o de tensión, este año ha sido bello, positivo, de grandes mensajes que nos hacen mirar hacia adelante”, apuntó.
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