Saltillo.- La Asociación de Equinoterapia de Coahuila, A.C., un lugar creado para mejorar la calidad física y psicológica de los saltillenses que particularmente padecen de alguna discapacidad.

Como resultado de un proyecto del programa de Incubadora de Empresas de la Universidad Tecnológica de Coahuila, nació lo que hoy es la Asociación de Equinoterapia de Coahuila, A.C., un lugar que ofrece una gran variedad de terapias dirigidas a niños con problemas físicos y psicológicos diversos.

Lo anterior lo explicó Betsabé Sandoval Rivas, quien está al frente de la asociación, la cual cuenta ahora con dos años de existencia y un año de ser afiliada a los Organismos No Gubernamentales de Coahuila.

En un principio, la asociación tuvo grandes cambios, pues de ser sólo un proyecto de una gran empresa y generadora de otras más, pasó por varios análisis que arrojaron como resultado el echar a andar este proyecto con la finalidad de aportar sus servicios a la sociedad más desprotegida, y con escasos recursos económicos.

Así fue como Betsabé comenzó a documentarse sobre la equinoterapia, tema que resultó por más interesante, pues ella, su esposo y su cuñada siempre han estado familiarizados con el caballo, por lo que se informaron, fueron a cursos y finalmente estudiaron toda información acerca de los ejercicios, los tiempos y las actividades que pueden implementar y así favorecer a quienes deseen tomar este tipo de terapia, en especial los niños.

El tiempo ha transcurrido y hoy en día Betsabé, Alejandro y Rosy Flores Siller luego de prepararse y de ser capacitados por la Federación Mexicana de Equitación Terapéutica, brindan diariamente terapias a más de 15 niños, cuyos casos son diferentes, pero cuyos resultados, luego de tres meses de asistir a sus sesiones, son sorprendentes y muy notorios.

Actualmente cuentan con niños desde los seis meses de edad en adelante, a quienes tratan con sesiones que duran en promedio 30 minutos, tiempo que se reparte en calentamiento, actividades y relajación (en la segunda fase dependen del caso a tratar).

Cuando los niños son llevados por primera vez a la asociación se les hace hincapié en que reúnan ciertos requisitos, por ejemplo, un certificado de su médico que atestigüe puede montar sin problema, que no padece de problemas en la columna vertebral y de cadera, testificar la problemática del mismo, así como las recomendaciones que son útiles a la hora de determinar la rutina necesaria para la terapia.

Cada niño es atendido de manera personal a lo largo de su sesión, la cual consiste en montar sobre el caballo y así dar algunas vueltas como calentamiento sobre éste, después sigue la fase de realizar algunas actividades, las cuales varían de acuerdo con cada caso, por ejemplo, los ejercicios con los pies, con las manos, y después con el uso de otros artículos que pueden ser aros, juguetes o simplemente un cuaderno y una crayola.

La terapia sigue con recorrido, pero en diferentes posiciones, por ejemplo, sentados de modo contrario a la cabeza del caballo, acostados sobre el caballo, incluso puestos de un lado y luego del otro del equino, a fin de con cada postura se obtenga un mayor beneficio.

El caballo es un animal noble, confiable y paciente, y esto se demuestra mediante cada terapia. Sus características de transmitir 110 estimulaciones durante su movimiento al ser humano, permite un gran estimulo de la columna vertebral al cerebro, lo cual trae como consecuencia que la persona genere una sustancia llamada endorfina, que establece una mejor conexión entre una neurona y otra, y por consiguiente el avance en el paciente.

El calor es otra característica especial del caballo, pues su temperatura corporal es mayor a la del ser humano; al estar sentados sobre ellos en un sillín, y no una silla para montar, permite estímulos de la “cruz del caballo” hacia la columna y así por consiguiente un sinfín de beneficios.

Niños y adolescentes con síndrome de Down, agresividad, parálisis cerebral, atención dispersa, incluso anorexia, bulimia, entre otros, han sido pacientes de la asociación, que hoy ya ha tenido varios cambios en su forma de vida, pues han desarrollado habilidades o, en su caso, establecer cambios en su conducta.

Es muy gratificante para Betsabé y sus colegas de la asociación contar con varios testimoniales, los cuales se pueden considerar como grandes logros, pues la satisfacción para ellos no es la económica sino la emocional, pues son casos en los que los niños han desarrollado sus habilidades.

Al iniciar con la equinoterapia, para algunos niños resulta un poco difícil, pues no se tiene tanta confianza en el caballo, es por ello que para este tipo de terapia se escogen a los caballos de mayor edad, es decir, con más de 18 años de vida y que haya llevado una vida activa. Esto permite tener a un animal tranquilo y propio para realizar cada actividad conforme a lo planeado.

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