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Castaños Coah.- Cuando disfrutaban de un día de campo en Espinazo, seis integrantes de una familia monclovense fueron atacados por un enjambre de furiosas abejas.

Después de la agresión, los cuatro menores y dos adultos fueron llevados en vehículo particular a la Carretera Federal 53, donde fueron interceptados por los paramédicos de la Cruz Roja, que rápidamente les brindaron los primeros auxilios.

Los más afectados fueron José Juan González Montañéz, de 39 años de edad y su hijo Enrique Javier González Pérez, de 14. Ambos sufrieron vómito y mareo debido al veneno de los insectos, pues fueron picados en casi todo el cuerpo.

Afortunadamente recibieron oportuna atención prehospitalaria y luego todos fueron conducidos a la sala de Urgencias de la Clínica 8 del Seguro Social, en la población de Castaños.

Su esposa Idalia Pérez Aguilar, de 37 años y sus dos hijos Ricardo y Nallely, de 9 y 5 años, también fueron agredidos por los insectos, pero con menor cantidad de piquetes y reacciones menos
severas.

Un sobrino del matrimonio de nombre Mario Alberto de Hoyos Valdez, de 11 años de edad y con domicilio en la calle 4 número 1036 en la colonia Guerrero, también resultó lesionado por los aguijones de las abejas.

De acuerdo con los informes que dio a conocer Seguridad Pública Municipal, alrededor de las cinco de la tarde del lunes la familia se encontraba de paseo en Espinazo, Nuevo León.

Cuando ya venían de regreso, el matrimonio decidió detenerse un rato en las aguas termales.

Mientras que los dos adultos cuidaban de Nallely; Enrique, Ricardo y Mario empezaron a jugar por los alrededores.

En su recorrido, los menores se toparon con un panal de abejas y empezaron a tirarle piedras, con tan mala fortuna que uno de lo proyectiles acertó de lleno y el hogar de los insectos se cayó.

De inmediato se formó una nube de enfurecidas abejas que se lanzaron en contra de los niños, que aterrorizados corrieron hacia donde se encontraban el matrimonio y la niña.

En vano trataron de encontrar refugio y largos fueron minutos en que sufrieron infinidad de piquetes, pues se encontraban a merced de los insectos; cuando dejaron de atacarlos, los afectados fueron llevados en un vehículo a pedir ayuda.
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