Agregó que en lo que va del año se han registrado tres casos especiales de menores que se han encontrado en situaciones graves debido a que han sido víctimas de atentados al pudor, es por ello que al no haber cooperación de la madre para la protección de sus hijos se pidió la intervención de la Procuraduría de la Familia para su resguardo.
Dentro de las señales de alarma que indican que los niveles de violencia en el interior del hogar son graves, es que los menores se tornan demasiado agresivos por el coraje y resentimiento contra sus progenitores, coraje que desquitan agrediendo a otros niños. Otra de las señales es que los menores sufren de problemas de lenguaje, es decir que tartamudean al hablar, lo que es una clara señal del miedo que tienen hacia sus padres.
Destacó que tan sólo estas cifras son las que se manejan por parte de las oficinas externas de la dependencia, ya que en lo que respecta al refugio son en promedio de 42 menores los que ingresan cada dos meses.
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