Detalló que para pagar la nómina, los empresarios destinan entre 40 y 45% de sus ganancias, que sumado a los gastos por electricidad, gas e impuestos, se eleva considerablemente.
Saade explicó que durante 2009 y 2010 los empresarios del ramo hotelero sólo han tenido un periodo de “subsistencia” en el que las utilidades económicas han sido muy pocas.
No obstante, dijo que ser hotelero es una vocación en la que todos se han mantenido sin la intención de cambiar de giro.
Agregó que para un hotelero es difícil tomar la decisión de enfocarse a otro giro o cerrar sus negocios debido a la inversión aplicada es sus activos fijos que es muy alta y que de alguna manera los hace echar raíces y seguir al pie del cañón.
Además, indicó que pese a la situación de baja ocupación hotelera por la que han atravesado durante 2009 y 2010, se han perdido pocos empleos en este sector, pues aquellas plazas que se han reducido son temporales y no han representado un desplome significativo de plazas laborales.
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