Sumado a que el acto de proporcionar información negativa de una persona que no está presente en una conversación, se traduce sicológicamente en una conducta esquizoparanóica de quien genera el chisme o rumor.
“Fisiológicamente se obtiene un beneficio al liberar endorfinas que producen una sensación de placer y alegría, pero se trata de una agresión pasiva hacia sí mismo y hacia una tercera persona; sicológicamente es dañino, la envidia es una conducta esquizoparanóica, y más adelante hablaremos de una persona paranoica que va a creer que todos hablan mal de ella porque es lo que ella hace”, dijo.
Comentó que todo ser humano cuenta con un lado oscuro que lo impulsa a chismear o hablar mal de la gente, pero el realizarlo no es sinónimo de eliminar el estrés, “al contrario, te va a meter en más problemas, un chisme es signo de envidia, frustración o amargura”, agregó.
Manifestó que al disminuir las aptitudes, atributos, capacidades, conductas o habilidades de una persona, generando una calumnia para tal efecto, se corre un riesgo amplio de acabar con la estabilidad emocional del ofendido.
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