Juan Carrasco Reyna, comisariado ejidal, detalló que una empresa particular recibió el ‘visto bueno’ de Conagua para utilizar el líquido que almacenan en la presa comunal para construir el tramo carretero Múzquiz-Ojinaga, lo que condujo a una sequía extrema que mantiene en la desesperación a las 34 familias que ahí habitan.
“Nos vaciaron el agua de la presa para construir la carretera, y ahora Conagua dice que no se dio cuenta de nada”, aseveró el comisariado en entrevista.
La falta de interés de los funcionarios federales provocó que los ejidatarios estén a punto de perder alrededor de 50 hectáreas de alfalfa, y otras tantas de maíz y sorgo, debido a que no tienen agua para regar el cultivo.
“Son un promedio de 5 mil pacas mensuales que se dejaron de producir, cada paca la pagan a 60 pesos, así que son como 300 mil pesos mensuales que perdimos, y como los tanques ahorita ya están secos tampoco tenemos cómo darle de beber a los animales, más de 50 por ciento ya se ha muerto”, detalló Luis Garza Cabrera, integrante de la mesa del comisariado.
Tras repetidas peticiones de auxilio, apenas el director local de Conagua en Saltillo, Guillermo Barrios, empezó a orientarlos, informó Garza.
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