Acuña, Coah.- Debido al incremento en el número de repatriados, los cuales suman a su problemática la falta de recursos económicos, el desempleo y los pocos espacios para su atención por parte de los gobiernos, cada vez más recae la responsabilidad de su atención en organismos no gubernamentales y centros auspiciados por la iglesia.

Señaló lo anterior Marisa Faz Ríos, directora Ejecutiva del Banco Internacional de Alimentos (BIA), quien señaló que el organismo “redoblará esfuerzos” para atender a las personas que llegan a la Casa del Emigrante Emmaús, ya que “el hambre no tiene fronteras”, expresó.

Manifestó que “el problema de los migrantes es algo serio”, pero los gobiernos le han dado poca importancia, lo que provoca que entre las instancias haya desacuerdos sobre quién debe atenderlos, “y mientras ellos discuten, los migrantes tienen hambre, porque el hambre no conoce fronteras”.

Actualmente el organismo apoya el albergue con la donación de alimentos para 50 personas semanalmente, pero consideró que el problema se ha recrudecido por la crisis económica mundial y la necesidad de alimentos trasciende las barreras del idioma y la nacionalidad.

Agregó que los migrantes y los que fueron deportados están en la desesperación y “en muchos casos no son mexicanos, pero no por ello se les puede negar la ayuda”, reiteró.

Añadió que los organismos no gubernamentales están muy sensibles respecto a la problemática de los repatriados, por lo que no solamente se les apoya con alimento, sino con alojamiento y vestido, como es el caso del centro Emmaús.

Señaló que es necesario que los organismos, bancos de alimentos del estado y dependencias, se unan para apoyar y canalizar ayuda a quienes más lo requieren, y un ejemplo son los repatriados, concluyó.