De acuerdo con un estudio realizado por Fitch Ratings para este sector, que se titula Retos en el mercado, pero bien posicionados, menciona que las menores perspectivas a corto plazo sobre el crecimiento de préstamos limitan el espacio para lograr una mayor eficiencia.
Sin embargo, asegura que el capital en los bancos mexicanos sigue siendo sólido, respaldado por las utilidades acumuladas y el menor ritmo de crecimiento de créditos.
“La volatilidad en los mercados de capitales implica poco margen para buscar ingresos significativos en actividades de intermediación, pero la estabilidad continuará”, señala.
Lo anterior, dice Alejandro García, director de instituciones financieras de la compañía, se agrava debido a que la creciente competencia hace difícil incrementar los ingresos por comisiones.
Las estadísticas oficiales más recientes revelan que en el último año las utilidades de la banca se redujeron ocho por ciento.
Pasaron de 62 mil 952.1 millones de pesos a 57 mil 929.7 millones de pesos, entre octubre de 2010 y el mismo mes de 2011.
Así, la firma prevé que para el siguiente año una de las presiones del sector sea el camino para lograr ganancias, sobre todo debido a que se espera una desaceleración de la economía mundial.
No obstante las dificultades, el sistema bancario mexicano permanecerá sin afectaciones en su estructura.
Entorno complejo
Fitch calcula que el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de México se desacelerará de 3.7 por ciento en 2011 a 3.0 por ciento en 2012.
“Las perspectivas de crecimiento de mediano plazo de México siguen siendo relativamente débiles en comparación con pares regionales y otros mercados emergentes”, refiere.
Incluso, García explica en el reporte que el crecimiento de México en los últimos cinco años ha sido menor en comparación con sus pares de calificación.
“Aunque el país tiene acceso comercial favorable a uno de los mercados más grandes y más estables en el mundo, la economía podría beneficiarse de una mayor diversificación del comercio”, agrega.
En 2010 el PIB de México aumentó 5.5%, recuperándose de la contracción de 6.5 por ciento registrada en 2009.
La recuperación económica de México no ha sido diversificada. La demanda interna se ha mantenido relativamente débil, lo que refleja la debilidad del consumo privado y en el crecimiento de la inversión.
Este panorama nacional impactará negativamente en el desempeño del sector bancario, debido a que podría derivar en una pérdida de empleos y ello, a su vez, ocasionar que los clientes se atrasen en sus pagos.
Antecedente directo
A decir de la compañía, si bien el deterioro en los índices de cartera vencida y de cobertura de reservas fue moderado durante la reciente crisis, manteniéndose en alrededor de tres por ciento y cinco por ciento del total de préstamos, respectivamente, los costos crediticios (provisiones y castigos) se vieron afectados en mayor medida.
Éstos crecieron significativamente en 2008 y 2009, cuando superaron cinco por ciento de los préstamos promedio, pero han disminuido relativamente rápido hasta tres por ciento que prevaleció en los años previos a la crisis.
Sin embargo, Fitch espera una reversión de esta tendencia, aunque “relativamente moderada”, teniendo en cuenta el probable impacto de un entorno económico más débil sobre la capacidad de pago de los deudores, es decir, que la morosidad podría crecer nuevamente.
Además, la volatilidad en los mercados de capitales limita el espacio para buscar ganancias materiales en actividades de información, indicó.
“Un gran reto para los bancos mexicanos es la posible baja de las tasas de interés a corto plazo, la cual podría concretarse en función de la magnitud de la desaceleración”, apuntó el analista en el estudio de la banca mexicana.
Asimismo, resaltó que el retorno sobre capital se ha mantenido consistentemente por encima de 12% en los últimos años, superior al crecimiento de préstamos de 9%.
Manifestó que durante la reciente crisis, los bancos compensaron los bajos márgenes con ganancias de intermediación y luego con menores costos crediticios. Sin embargo, reiteró, el entorno actual limita las herramientas de los bancos para compensar los márgenes relativamente bajos.
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