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Saltillo, Coah.- La parte superior del mastógrafo ejercía presión, Reyna miró al cielo y se puso a rezar. Estaba nerviosa mientras se quitaba la blusa y se colocaba la bata blanca para iniciar la biopsia en la unidad especializada del Hospital General de Zona número 1 del IMSS, pero al darse cuenta de que el procedimiento era sencillo, se relajó.
Tiene el cabello claro y corto, los ojos grandes, expresivos. Estaba callada, concentrada en su vida y en el resultado de ese examen que tal vez cambiaría su vida. “Se le va a colocar anestesia local”, le dijo con voz clara el doctor Gabriel Rivera, mientras le ayudaba a poner su seno izquierdo sobre una paleta gris que forma parte del proceso de descompresión automática.
Luego con ayuda del técnico Cipriano Martínez los doctores prepararon la jeringa con aguja delgada y la introdujo a un costado de su pezón. No le dolió, Reyna no hizo ningún movimiento, porque la mama está fija y aunque la biopsia que le practicaron es un proceso invasivo de menor grado, es indoloro y evita que se le abra el seno.
Pareciera que pasó mucho tiempo pero no fue así, luego de que se colocara la anestesia para proteger a la piel, la parte más sensible de la mama, en la pistola automática, un artefacto pequeño de color verde, se colocó una aguja especial para toma de biopsia y se inició el estudio médico.
“No se asuste, se va a escuchar un ruido pero es normal”, le dice el médico a Reyna. Rápidamente la aguja se inserta y después de tres segundos en el monitor, que está a un costado del mastógrafo, surge una imagen parecida a una radiografía que deja ver los tejidos mamarios.
El cuarto es blanco y está frío porque los aparatos para realizar una mastografía y una biopsia así lo requieren. Cuestan poco más de 5 millones de pesos y tienen una vida de 15 años. En Saltillo están disponibles para los derechohabientes del IMSS y son manejados desde hace seis años por el radiólogo Rivera.
La aguja es retirada por las manos del radiólogo y el técnico Cipriano le acerca un tubo de ensaye con alcohol, en donde se deposita una muestra de tejido apenas visible, casi microscópica. Por seguridad, explica el médico, la acción se repite dos veces.
Reyna conserva la calma y poco a poco la rigidez de su rostro va desapareciendo, pero no quita la vista del techo. El procedimiento ha terminado, dentro de tres días el resultado lo tendrá en sus manos.
“Soy ama de casa, no había sentido ninguna molestia, tengo 43 años. Sí me daba miedo, pero la verdad no me dolió. Ya estoy más tranquila, fue rápido y, como dice el doctor, esto puede salvar la vida. Espero que todo salga bien”.
PRUEBA SALVA VIDAS
Las mujeres reaccionan de maneras diferentes cuando saben que algo no pudiera estar bien con sus senos. Pero sólo una mastografía y una biopsia son capaces de descubrir lo que sucede dentro de sus pechos.
Gabriel Rivera está certificado por el Consejo Mexicano de Radiología como médico radiólogo especialista en mama; estudió en Monterrey, Nuevo León, porque en Coahuila no existe ningún organismo que avale la certificación.
Trabaja de lunes a sábado en la Clínica de Mama, que opera desde hace tres años y que se ha convertido en la número uno en desempeño en el IMSS en Coahuila, por contar con el equipo tecnológico para realizar los estudios y prevenir vidas.
“El área de la mastografía tiene un auge muy importante por el resurgimiento del cáncer de mama. Me interesó el hecho porque no había nadie especializado en el instituto; la panorámica que nos permite trabajar en este tipo de faceta es bonita porque permite ayudar a las personas en un rango muy amplio de vida”, platica mientras recorre el espacio hospitalario.
El técnico especialista en radiografía tarda alrededor de 10 minutos en tomar la mastografía completa, y en el caso de que hubiese alguna alteración que obligue a realizar otro estudio se hace la complementación. Y una semana después la paciente ya tiene hecha la biopsia y el reporte médico.
“La mastografía no sólo detecta nódulos, masa o tumores, también otro tipo de alteraciones cancerígenas, microcalcificaciones, cambios en la estructura de la glándula mamaria como tal, engrosamientos de la piel, nódulos linfáticos a nivel axilar. Es una prueba que salva vidas”, asegura el médico.
En promedio un estudio de mastografía en una institución privada cuesta de mil 500 a 2 mil pesos, mientras que una biopsia vale de 3 mil a 5 mil pesos. Una vez que se realiza, la lectura está reservada al médico radiólogo, pero también puede interpretarla el especialista en Ginecología.
La biopsia no deja cicatriz, sólo un punto rojo por el ingreso de la aguja es su rastro y la paciente puede conducir o regresar a su hogar en cualquier medio de transporte. “El procedimiento es molesto, pero no duele, es soportable, también por eso se recurre a la anestesia local, que facilita el estudio”.
Puede que el pecho de la paciente esté ligeramente sensible o que experimente algún hematoma en el área donde se realizó la biopsia, pero la mayor parte de las mujeres pueden reanudar sus actividades normales diarias inmediatamente después del procedimiento.
No hay ninguna preparación especial requerida antes de la biopsia. Las mujeres pueden vestirse con ropa cómoda y suelta y pueden comer o beber lo que normalmente ingieran y pueden realizar sus actividades diarias antes de la realización de la biopsia de mama.
La detección del cáncer del seno aumenta la posibilidad de sobrevivir. Los exámenes de detección pueden encontrar cánceres antes de que tenga síntomas y cuando pueden tratarse más. La biopsia es el único examen con el que se puede saber si un área sospechosa es cáncer, por eso el médico extrae una pequeña cantidad de tejido.
Después de la biopsia, un patólogo examinará el tejido y tendrá el resultado final. El informe indicará si el área en la que se realizó el estudio es cáncer o no, explica Rivera.
La espera de esos resultados puede ser difícil. Si no se detecta cáncer, al resultado de la biopsia se le llama benigno y significa que no es cáncer. Pero algunos resultados benignos necesitan seguimiento o tratamiento.
Si se detecta cáncer, el informe médico mencionará el tipo de cáncer y será el oncólogo quien defina el tratamiento que se la dará a la paciente, que parte de la quimioterapia y la radiación.
LA CLAVE ES LA PREVENCIÓN
De 25 a 30 mastografías se realizan diariamente en el Hospital General de Zona 1 del IMSS, las que detectan dos casos graves de cáncer de mama, generalmente en mujeres de 30 a 60 años, lo que mantiene al padecimiento como la principal causa de muerte en la entidad.
El director de la clínica, Rómulo Moreira, explicó que el índice es alto, ya que hace una década se presentaba uno o ningún caso, pero se ha incrementado debido a los malos hábitos alimenticios y la cercanía con Estados Unidos, ya que los estados fronterizos adquieren costumbres similares a las suyas, donde este tipo de cáncer es mayor que en México.
Explicó que el padecimiento representa una fuerte erogación para el instituto, ya que el tratamiento de cada paciente cuesta 500 mil pesos, en el que se incluyen horas de cama, tiempo de especialistas y medicamentos.
Existen varios factores de riesgo que incrementan las posibilidades de padecer la enfermedad, entre ellos el hereditario y que ataca en su mayoría a las mujeres, pues de cada 100 pacientes, 99 son del género femenino.
En gran parte de los casos, las pacientes llegan a solicitar atención con un cuadro avanzado en el que queda poco por hacer; sin embargo, dependiendo de la etapa en que se encuentre la enfermedad, son canalizadas a recibir tratamientos a la Clínica de Especialidades en Monterrey.
Moreira señaló que los tratamientos modernos permiten una eficiencia y control del cáncer, pero en etapas tempranas, por lo que los especialistas trabajan diariamente para revertir las muertes por esta enfermedad.
Coahuila fluctúa entre el primer y segundo lugar en mortalidad por cáncer de mama. El cáncer cérvicouterino ha sido desplazado al segundo lugar por el de mama en la entidad, como principal causa de muerte.
ENFERMEDAD SILENCIOSA
Saltillo, junto a Monclova y Monterrey, conforma la segunda región con mayor incidencia en casos de cáncer de mama.
El índice de mortalidad por cáncer de mama a nivel estatal es de 14.3, mientras la media nacional se sitúa en 16.8 por cada 100 mil mujeres de 25 años y más edad.
Los estados fronterizos mexicanos adquieren hábitos de vida similares a los estadounidenses, donde los casos de cáncer de mama son aún mayores que en el país.
El hecho de tener hijos después de los 30 años o no amamantarlos pueden traer como consecuencia que haya cáncer de mama.
n La enfermedad ataca mayoritariamente a la población femenina, pues de cada 100 pacientes, 99 pertenecen al género femenino.
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