A 75 años de ver así el mundo, Hugo Gutiérrez Vega se dio a la tarea de reconstruirlo en el volumen “Bazar de Asombros”, presentado el miércoles en el Salón de las Letras de la Feria del Libro Saltillo 2009.
En este trabajo el autor recuerda, ensaya, reflexiona, pasa la vida por el tamiz de la poesía. Se trata de un libro misceláneo, donde diferentes géneros se reúnen en torno a diversos tópicos que el autor revisa como si se hallara entre reliquias, en un museo de la vida.
Personajes y senderos
Gutiérrez Vega se mostró radiante en la FLS, probablemente debido a dos acontecimientos: horas antes de su presentación fue informado de que será depositario del Premio Poetas del Mundo Latino “Víctor Sandoval”. Su otro motivo de felicidad fue estar en Saltillo, una ciudad a la que quiere desde la añoranza.
“Yo amo al Saltillo viejo, al que aún podemos conocer con una caminata en el centro”, afirmó, y a continuación afirmó que haría a los presentes un obsequio preciado: el de la brevedad.
Gutiérrez Vega leyó algunos fragmentos de “Bazar de Asombros”. El primer fragmento era parte de un texto que, entre crónica, ensayo y prosa poética, recreaba algunas de las tardes que Gutiérrez Vega pasó con José Gorostiza, poeta medular en México, creador del clásico “Muerte sin Fin”.
Este personaje le sirvió al poeta para ensayar sobre la figura del maestro y ese misterio de “Bartleby”, de los genios de obra parca. Gutiérrez Vega calificó a Gorostiza como un hombre sencillo, talentoso, uno que “no tiene un amplio repertorio de verdades tajantes”, a pesar de su manifiesta erudición.
El siguiente fragmento estuvo dedicado al poeta Jorge Valdés Días-Vélez, de origen coahuilense y alcance universal, que se presentará el sábado en la FLS. Gutiérrez Vega recomendó a los presentes “trátenmelo bien, es un gran poeta”.
Casos y cosas
El siguiente fragmento puso a salivar a la audiencia. Versó sobre gastronomía, nuevamente entre el ensayo y la prosa poética, donde Gutiérrez Vega identifica los tejidos culturales de nuestro país con la sazón, los colores y los procedimientos artesanales de nuestros platillos.
Para finalizar eligió una sección de su libro titulada “Esperpentos y Boberías”, en las que recoge curiosos casos de lengua y lenguaje, frases de involuntario ingenio y episodios donde lo literario parece irrumpir de manera inverosímil en la realidad.
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